Política

“El problema no es sacar a militares a las calles, sino retirarlos de ahí”

La propuesta del presidente Mario Abdo Benítez de utilizar a militares para la seguridad interna es una tendencia regional. Investigador mexicano advierte que es “casi imposible” hacer que luego regresen a los cuarteles.

La propuesta lanzada días atrás por el presidente Mario Abdo Benítez, de modificar la Constitución Nacional vía enmienda para que las Fuerzas Armadas puedan ser utilizadas en la lucha contra el crimen organizado, se enmarca dentro de una tendencia regional.

Hoy son pocos los países latinoamericanos que no usan a los militares en cuestiones de seguridad interna. Luis Daniel Vázquez, un académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), advierte que una vez que un país decide hacer esto, es “casi imposible después que los militares vuelvan a sus cuarteles”.

“Es un grave error usar a los militares en cuestiones de seguridad pública, porque los militares no están entrenados para eso. Los militares están entrenados para la guerra, tienen armamento de guerra, tienen la doctrina de guerra, un código de guerra, que no tiene nada que ver con lo que es la seguridad ciudadana”, explicó Vázquez, doctor en Ciencias Sociales y autor de investigaciones sobre políticas públicas, derechos humanos y seguridad.

En ese sentido, explicó que la salida de las fuerzas militares a las calles mexicanas para luchar principalmente contra los carteles del narcotráfico en el 2007 significó una escalada de violencia.

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“En México, mientras que la policía común y corriente de seguridad pública mataba a una persona por cada herido, la Marina mata a 17 personas por cada persona herida y el Ejército mata a 10 personas por cada persona herida, entonces ahí claramente el índice de letalidad es mucho más alto y es más alto porque, otra vez, ellos están entrenados para la guerra”, señaló.

“Desde que declararon la guerra contra el narcotráfico en México que fue a partir del 2007, empezamos a tener muchos casos de personas que fueron asesinadas en retenes simple y sencillamente por no hacer el stop. Los militares les disparan porque ellos dan una orden y la población civil no cumple con esa orden en el retén y para ellos lo normal entonces es disparar”, añadió.

Volver a la normalidad

Vázquez opinó que el mayor problema ahora mismo en México es que no hay un plan para “volver a la normalidad”.

La consecuencia de este tipo de política de seguridad, de la salida del ejército y de la marina a las calles, son 300.000 muertos. En México entre 2007 y 2017, 300.000 personas han sido asesinadas, tenemos miles de personas desaparecidas y graves violaciones a derechos humanos. Además, no tenemos la claridad de poder decir “en cinco años vamos a regresar a la normalidad” o “en siete años ya no va a ser necesario que salga el ejército a las calles”, advirtió.

“Si tú sacas en este momento al ejército de las calles, esto se vuelve un caos. Básicamente porque dejarías al crimen organizado actuando de forma libre. El lío más bien es que no tenemos en este momento un plan de regreso a la normalidad. No estamos construyendo paz, ese es el punto”, aseveró Vázquez.

Al respecto, mencionó que un gran problema para cualquier país que decide utilizar a sus fuerzas militares para la seguridad interna es encontrar una manera de retirarlos nuevamente.

“Regresar a los militares después a los cuarteles, es casi imposible. El problema no es sacarlos a las calles, el problema es después retirarlos de ahí”, aseguró el investigador académico mexicano.

Tendencia en todo el continente

Apenas días antes que Mario Abdo Benítez lance su propuesta de utilizar a las fuerzas militares contra el crimen organizado, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, anunció que los militares de su país saldrán a las calles a combatir la delincuencia.

El año pasado, el presidente argentino Mauricio Macri también dispuso que los militares realicen tareas de seguridad, apoyando a la Policía. De igual manera, en Brasil las operaciones militares en las favelas se volvieron frecuentes. De hecho, Paraguay ya usa a militares en la Fuerza de Tarea Conjunta, que se encarga de grupos armados.

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