Política

El plagio que derivó en un segundo secuestro y tumbó a dos ministros

El próximo 30 de enero se cumple un año más de la aparición de Juan Arrom y Anuncio Martí luego de un secuestro nunca aclarado, pero que tuvo graves consecuencias en el gobierno de turno.

El secuestro de María Edith Bordón de Debernardi continúa sin ser resuelto completamente a 17 años del hecho. Dos de los presuntos responsables del hecho, Juan Arrom y Anuncio Martí, están a punto de ser indemnizados por el Estado paraguayo, y la pregunta que hacen las autoridades hoy es: ¿por qué se tiene que pagar a quienes iniciaron la industria del secuestro en el país?

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Sucede que Arrom y Martí también fueron secuestrados el 17 de enero de 2002, y rescatados el 30 de enero de ese mismo año. Alegaron haber sido víctimas de terrorismo de Estado, apareciendo con magulladuras en varias partes del cuerpo.

Este hecho concluyó días después con la caída de dos ministros del gobierno de Luis Ángel González Macchi: Julio César Fanego, de Interior; y Silvio Ferreira, de Justicia y Trabajo. Además, estuvieron involucrados altos mandos policiales y, según Arrom y Martí, hasta el mismo presidente sabía que estaban cautivos.

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Prueba de vida de María Edith Bordón durante su secuestro.
Prueba de vida de María Edith Bordón durante su secuestro.

El caso desató una grave crisis política en el país en el umbral de aquel año 2002. Algunos actores del secuestro de Debernardi fueron condenados, entre ellos, estaban José Tomás Rosa y su esposa Nidia Grisel Espínola de Rosa, y De los Santos Saldívar. También sentenciaron a Alcides Osmar Oviedo Brítez, Carmen Villalba Ayala y Aldo Damián Meza Martínez.

Sin embargo, otros siguen prófugos y refugiados en Brasil, y este es el caso de Juan Francisco Arrom y Anuncio Martí, quienes posteriormente denunciaron al Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo que recomendó al Paraguay el resarcimiento por terrorismo de Estado, y cuya condena, que podría concretarse el próximo 7 de febrero ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), parece inexorable.

DETALLES. Trece días después de su desaparición, Juan Arrom y Anuncio Martí fueron rescatados por dos hermanas del primero de una residencia en Villa Elisa. Ambos presentaban rastros de tortura. Fue Cristina Arrom, una de las hermanas, quien más reclamaba la vuelta con vida de su hermano, al que denunciaba desaparecido. Ella fue la que recibió una llamada anónima que le indicaba el lugar preciso donde estaban Juan y Anuncio. Ambos estaban imputados por la Fiscalía en el secuestro de María Edith.

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Juan Arrom denunció que fue torturado por las fuerzas de seguridad.
Juan Arrom denunció que fue torturado por las fuerzas de seguridad.

Con los datos, las hermanas de Arrom llegaron al barrio 29 de Setiembre de Villa Elisa, a una vivienda donde divisaron tres vehículos, dos Gol blancos y uno entre gris y marrón, sin chapas. Allí permanecieron en una especie de guardia, solas, hasta que aparecieron los medios.

Esa presencia alertó a quienes retenían a ambos dirigentes del movimiento Patria Libre, quienes huyeron. Desde dentro, Martí gritaba desesperado. Pronto vieron la mano de Arrom saliendo entre las rejas de la ventana. Primero salió Juan, detrás Anuncio.

Martí explicó que quienes los tenían cautivos abandonaron la vivienda inmediatamente después de recibir una llamada telefónica. Ambos relataron que fueron secuestrados en una camioneta cerca de la parroquia Cristo Rey de Asunción. Narraron que fueron retenidos en tres sitios distintos y maltratados en todo momento.

Por su parte, Juan Arrom aseguró que Julio César Fanego lo llamó por teléfono el segundo día de su cautiverio, y le ofreció garantías si se declaraba culpable e involucraba a otra gente en el secuestro de María Edith. Denunció que el Gobierno sabía que él y Martí estaban retenidos.

Antes de ser juzgados por este caso, obtuvieron el carácter de refugiados en Brasil, país donde siguen hasta hoy, a la espera de la millonaria indemnización del Estado paraguayo.

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