Opinión

El palito de abollar ideologías

Brigitte Colmán – @lakolman

Aquella viñeta de Quino debe ser una de las más conocidas; en ella se la ve a Mafalda señalando la cachiporra de un policía mientras le explica a su amigo Miguelito que ese es “el palito de abollar ideologías”.

Imposible no recordar la viñeta en estos días en los que el Gobierno paraguayo opta por entrar a la era de la tecnología, lástima que no sea para darnos mejores servicios a los ciudadanos, sino para afinar la puntería. Como publicó el domingo pasado ÚH, el Gobierno de Marito va a comprar un dron y lanzagás para reprimir a manifestantes.

El Ministerio del Interior hizo un llamado a los proveedores, con el fin de adquirir un vehículo aéreo no tripulado, también conocido popularmente como dron, además de un lanzador automático de balines de goma y dos lanzadores automáticos de granadas de gas lacrimógeno.

Según explicaron, el Gobierno va a usar estas armas, a través de la Policía Nacional, en las manifestaciones, los desalojos de inmuebles, allanamientos y otras actividades, como por ejemplo los barrabravas. La Policía de Mario Abdo se está preparando a lo grande para reprimir manifestaciones ciudadanas; eso de los barrabravas es para disimular nomás.

La verdad es que no da para andar poniendo cara de sorpresa, después de todo, nuestro presidente es un hijo del stronismo, él vivió con privilegios, cuidados y mimos en el primer anillo familiar del dictador Stroessner. Y, con esa experiencia, no es que haya hecho precisamente una pasantía en defensa de los derechos humanos.

Dentro de la lógica de los déspotas y autoritarios, la compra de elementos tecnológicos más avanzados para reprimir más eficientemente se entiende bien.

Los paraguayos y paraguayas, parafraseando a Neruda, ya no somos los mismos. La gente anda muy protestona, y un poco agrandada; se cree que por echar a unos diputados y senadores ya va a salir a pedir lo que le da la gana… y eso sabemos que el Gobierno no lo va a permitir.

Que quede claro, así nos vamos entendiendo, señora: si es para hacer hurras al presidente de la República, pueden marchar los colorados por el microcentro de Asunción, a la hora que quieran (pero si es en horario de oficina mejor) así participan “voluntariamente” los funcionarios públicos.

Si es para darle su apoyo incondicional al Marito se les deja a los seudosindicalistas invadir el jardín del Palacio de Gobierno cuando les apetezca. Ahora, si algún grupo de protestones quiere intentarlo, ya saben la que se va a armar. Por menos de eso tuvimos un 23 de octubre.

Tampoco es cualquier momento el que eligieron los del Ministerio del Interior, acordaos de que continúan –a pesar de todo– las movilizaciones opositoras pidiendo el juicio político al presidente Mario Abdo y al vicepresidente Hugo Velázquez, por aquella sospecha de traición a la patria, por la firma del acta secreta con Brasil.

El llamado a licitación para la compra del dron represor se encuentra en estos momentos en la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) y le va a costar al pueblo paraguayo la friolera de 150 millones de guaraníes.

Afortunadamente, el ministro Villamayor nos dio algo de tranquilidad cuando aclaró que el dron represor no va a poder lanzar balines de goma; sin embargo, no todas son rositas. El aparatejo lanza el proyectil y marca la zona o a la persona en una manifestación. Esto significa que, una vez disuelta una manifestación, se va a saber quiénes estuvieron ahí, porque todos quedarán marcados.

Ahora mismo, allá abajo, en el averno, Montanaro, Brítez Borges, Pastor Coronel y Alberto Cantero suspiran con envidia y se les hace agua a la boca ver las diversas y modernas maneras que se han creado para hacer callar a quienes piensan diferente.

Pero, por encima de todo, hay un detalle significativo que el Gobierno está pasando por alto: reunirse en público y manifestarse son derechos consagrados por la Constitución Nacional, y son derechos humanos.

Por otro lado, si siguen gastando la plata de nuestros impuestos en cosas innecesarias en vez de darnos salud, seguridad y educación, van a tener que sacar más a menudo el palito de abollar ideologías; porque ningún dron antidisturbios va a poder contener el enojo de la gente.

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