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El nombre de Dios y su Reino

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Lucas 11, 5-13

En un mundo que se presenta en no pocos aspectos como si hubiese vuelto al paganismo, se nos impone a todos los cristianos la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra.

La primera obligación será, de ordinario, orientar el apostolado hacia las personas que Dios ha puesto a nuestro lado, a quienes están más cerca, a los que tratamos con frecuencia.

A esto hemos sido llamados los cristianos, esa es nuestra tarea apostólica y el afán que nos debe comer el alma: lograr que sea realidad el reino de Cristo, que no haya más odios ni más crueldades, que extendamos en la tierra el bálsamo fuerte y pacífico del amor.

El papa Francisco a propósito de la lectura de hoy dijo:

“No sé si quizás esto suena mal, pero, la oración, rezar es un poco molestar a Dios para que nos escuche. Pero, el Señor lo dice: como el amigo a medianoche, como la viuda al juez. Es atraer los ojos, atraer el corazón de Dios hacia nosotros”.

“Y esto lo han hecho aquellos leprosos que una vez se le acercaron: Si quieres, puedes sanarnos!. Lo han hecho con una cierta seguridad. Así, Jesús nos enseña a rezar”.

“Cuando nosotros rezamos, a veces pensamos: Pero, si, yo digo esta es mi necesidad, le digo al Señor una, dos, tres veces, pero no con tanta fuerza. Después me canso de pedirlo y me olvido de pedirlo. Éstos gritaban y no se cansaban de gritar”.

“Jesús nos dice: ‘Pidan’, pero también nos dice: ‘Llamen a la puerta’, y quien llama a la puerta hace ruido, disturba, da fastidio”.

“Insistencia hasta el límite del fastidio. Pero también una inquebrantable certidumbre. Los ciegos del Evangelio son aún un ejemplo. Se sienten seguros de pedir al Señor la salud, porque a la pregunta de Jesús si creen que Él pueda curarlos, ellos responden: ‘Sí, Señor, creemos’, están seguros”

“Y la oración tiene estas dos actitudes: es necesaria y es segura. Oración necesaria siempre: la oración, cuando nosotros pedimos alguna cosa, es necesaria: Tengo esta necesidad, escúchame, Señor”.

(Frases extractadas de http://www.homiletica.org/francisfernandez/franciscofernandez0446.htm y https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-lucas-11-5-13-oracion-insistencia-amigo-inoportuno-parabola)

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