Opinión

El monstruoso silencio

Por Gustavo A. Olmedo B. golmedo@uhora.com.py

Gustavo A. Olmedo B Por Gustavo A. Olmedo B

Al principio la opinión pública y los medios  lo tomaron con cautela, pues lo que se escuchaba y observaba mediante la cámara oculta era simplemente aterrador. Hablamos de los videos que fueron difundidos recientemente por el Center for Medical Progress (CMP, Centro para el Progreso Médico) en los que  altas autoridades de la multinacional del aborto, Planned Parenthood –también con influencia en Paraguay–, negocian pagos por la venta de órganos y tejidos de bebés abortados en sus instalaciones en EEUU, por sumas entre los 35 y los 100 dólares "por espécimen".

El escándalo motivó investigaciones en el Congreso de ese país, pues "la venta de partes del cuerpo del feto para ganancias, es ilegal". Igualmente, se presentó un proyecto para suspender los 528 millones de dólares que la organización recibe de fondos públicos; propuesta rechazada por los partidarios del presidente Barack Obama, quien recibió de Planned, por lo menos 1,7 millones de dólares para su campaña. "Muchas personas quieren corazones intactos", dice Deborah Nucatola, directora de los servicios médicos de Planned, conversando con potenciales clientes, en el video grabado en forma encubierta por el periodista y activista David Daleiden. "Nos hemos vuelto muy buenos en sacar corazón, pulmón, hígado, porque sabemos eso..." señala la mujer, en un diálogo que produce escalofríos. Ante el hecho, la presidenta de Planned, Cecile Richards, difundió un video en el que señala que lo que Planned realiza es "aborto legal y seguro" y que las denuncias hacen referencia "a programas que ayudan a las mujeres a donar tejido fetal para investigación médica", sin mencionar que muchos de estos se obtienen de órganos enteros, según CMP.

Además de lo grave del hecho, es preocupante la postura asumida por la opinión pública y, sobre todo, los medios de comunicación, que en su mayoría prefirieron no mencionar el caso, tratarlo superficialmente o publicarlo con citas como: "el hecho escandalizó a los conservadores", como si se tratase de un asunto de derecha o de izquierda. Referentes de la sociedad de ese país criticaron con razón que la muerte del león conocido como "Cecil" en Zimbabue (África) tuvo mayor cobertura mediática y despertó más indignación en las Redes que el tráfico de órganos de estos bebés que no pudieron nacer. ¿Qué nos pasa? La denuncia es gravísima, y las pruebas dejan helado a cualquiera que tenga un poco de humanidad aún despierta. Uno puede estar a favor o en contra del aborto, pero no puede defender a una organización que lucra matando niños y, además, vendiendo sus órganos. Un exceso de irracionalidad y una indiferencia peligrosa hacia prácticas monstruosas, que tarde o temprano, nos pasarán factura; una tan dolorosa como imposible de pagar.

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