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El legado humano y literario de Miguel de Cervantes

Cuatro escritores paraguayos y un crítico literario español recuerdan la gran influencia de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote y un motivo por el cual se recuerda cada 23 de abril el Día Mundial del Libro.

En Coloquio de los perros, Cervantes escribe: "la virtud y el buen entendimiento siempre es una y siempre es uno: desnudo o vestido, solo o acompañado. Bien es verdad que puede padecer acerca de la estimación de la gente, mas no en la realidad verdadera de lo que merece y vale".

El valor de una obra de arte resalta por su naturaleza y no por lo que digan de ella. Y el autor del Quijote resume esto en dos oraciones precisas que no necesitan explicación. Su obra y su talento fueron reconocidos por ser excepcionales y, gracias a ello, su influencia logró trascender hasta nuestros tiempos, en los que es considerado como la figura máxima de la literatura española.

Un representante de la cultura universal

Al referirse a la obra de Cervantes, José Vicente Peiró, doctor español en Filología Hispánica y crítico especializado en literatura paraguaya, asegura que se debe mantener viva la memoria histórica y, entre ella, la literaria.

"Hemos de enseñar a leer a Cervantes y promover su figura porque representa a la cultura universal. Y enseñar a leer la segunda parte de El Quijote, plenamente barroca, porque es infinitamente más perfecta que la primera de 1605", dijo en contacto con este medio.

Cuestionado sobre una entrevista publicada en Zendalibros, donde Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías dicen que una mayoría de españoles no valoran a Cervantes como lo hacen los ingleses, Peiró indicó que, en efecto, los españoles no lo valoran como los británicos a William Shakespeare.

"Si los británicos tuviesen a Cervantes sabrían explotar mejor que fue el gran creador de un sistema narratológico completo, con un cúmulo enorme de técnicas que perviven hoy en día", explicó y dio ejemplos de esa influencia presente en grandes narradores actuales españoles, como Luis Mateo Diez o Luis Landero. "El propio Pérez Reverte es cervantino en ocasiones. Los ingleses inmediatamente posteriores son cervantinos: Fielding o Thomas Hardy, Tom Jones o Moll Flanders lo son", señaló.

Consideró igualmente que la afirmación de Pérez Reverte es más propia del ámbito social y político que del ambiente literario. "Que los políticos españoles y parte de una sociedad regida por lo mediático piensen que el mejor homenaje a Cervantes es que no se le rinda homenaje contribuye a la muerte de la literatura a manos del desinterés por la cultura real, algo que interesa al poder", refirió.

Recordar la vida de Cervantes

Por su parte, el escritor y director de la Revista Y, Sebastian Ocampos, apuntó que durante los homenajes a Cervantes se debería recordar la vida de miseria y encarcelamiento que sufrió el autor.

"Tal como dijo Juan Goytisolo en su discurso de recepción del Premio Cervantes 2014, lo que debería hacerse en cada homenaje, en vez de 'celebraciones y otros actos oficiales que engordan a la burocracia oficial', es recordar su vida (la del hombre que padeció la miseria, cuya solicitud de emigrar a América fue denegada, la del negociante fracasado, la del encarcelado por deudas...) para que deje de 'dormir en el silencio del olvido' y para que se dignifique el oficio de la creación literaria".

Según Ocampos, "el legado de Cervantes para los escritores, en palabras de Goytisolo, no se trata de poner la pluma al servicio de una causa, por justa que sea, sino de introducir el fermento contestatario de esta en el ámbito de la escritura". Y su legado para la humanidad es "deshacer tuertos y socorrer y acudir a los miserables, es enfrentar la realidad inicua, nunca resignarse a la injusticia".

don quijote
Portada de la edición adaptada por Pérez-Reverte para el uso escolar de la novela Don Quijote de la Mancha. | Foto: rae.es.
Portada de la edición adaptada por Pérez-Reverte para el uso escolar de la novela Don Quijote de la Mancha. | Foto: rae.es.

El valor humano de las Novelas Ejemplares

La escritora y docente Irina Ráfols expone que a partir de Miguel de Cervantes comienza la novela moderna y el consumo masivo de este género, "cuando antes el auge lo tenían el poema y el teatro". Recordó que se debe tener en cuenta, además de a Don Quijote de la Mancha, a las Novelas Ejemplares, "donde el antihéroe cobra espacio en la literatura y se empieza a dejar de lado el héroe perfecto, dechado de virtudes", para dar paso al hombre común, que empieza a ser interesante.

"Muchas novelas que vinieron después y hasta la actualidad son una sombra de esa construcción literaria, como estructura, como elaboración de personajes y, sobre todo, con la visión nueva para ese momento de presentar al hombre por encima de Dios y de todas las cosas", explicó.

"Gracias a este cambio se afianza el género de parodia o de sátira y aunque la sátira ya existía, ninguna se catapultó en su época como Don Quijote", añadió

Precisó, por otro lado, que otro legado literario importante de Cervantes, a través de sus Novelas Ejemplares, fueron las bandas del mundo del hampa, como en Rinconete y Cortadillo, "que marcan una gran influencia en el Oliver Twist de Charles Dickens y en el Tom Sawyer de Mark Twain, entre otros".

"Muchos géneros y formas que antes se concebían independientes ahora se trasponen, ya que pese a que Don Quijote es una comedia, el personaje muere. Aunque hay que resaltar que ese no fue el objetivo primero de Cervantes".

Don Quijote fue la primera novela que se masificó en su época, según la escritora. "Pero sucedió que a los pocos años, a un fan que se enamoró del personaje se le dio por escribir una segunda parte y para muchos lo hizo muy bien. Como era de esperarse, Cervantes se enfureció y, para evitar que más nadie tocara su obra, escribió la segunda parte del Quijote para matar a su personaje", recordó.

Cervantes hizo que amemos el libro

De acuerdo al escritor y periodista, Alcibiades González Delvalle (Premio Nacional de Literatura 2013), la influencia del autor es extensa y se ha dado en todos los tiempos.

"La célebre novela de Gustavo Flaubert, Madame Bovary, es una de las felizmente alcanzadas. La protagonista, Emma, a igual que Don Quijote, cayó víctima de sus muchas lecturas, a las que idealizaba. Yo, el Supremo, de Augusto Roa Bastos, tiene capítulos que nos hacen pensar en la obra cervantina", explicó.

Cervantes provocó que amáramos el libro y a partir de sus novelas -y no solo el Quijote- se ha dado un fenómeno mundial acerca de la promoción de la lectura, añadió Delvalle.

El Quijote abarcó los grandes temas de la novelística

Para el escritor y periodista Bernardo Neri Farina (Premio Lidia Guanes 2014) "ningún escritor que se precie puede dejar de leer a Cervantes, específicamente Don Quijote", porque no leer a Cervantes "significa una especie de analfabetismo literario".

"Cervantes es la piedra fundamental en la estructura moderna del idioma castellano y con Don Quijote abrió el camino para la existencia de una literatura sólida en dicha lengua".

En esa novela, en palabras de Farina, "su autor abarcó los grandes temas de la novelística que hasta hoy se desarrollan, entre ellas el amor, la muerte, los sueños, la decadencia, las debilidades humanas, los delirios, la locura cuerda y la cordura loca, la fuerza de la voluntad, el humor y la ironía exquisita".

"Don Quijote y Sancho Panza son casi escuelas prototípicas del ser humano y son modelos que continúan hasta hoy", dijo y reiteró que Cervantes fue el fundador de la novelística moderna en lengua castellana.

"A partir de Don Quijote se desarrolló todo y alrededor de esta obra, en buena parte, se sigue desarrollando todo. Cervantes nos demostró que la imaginación no tiene límites en la literatura para describir y transcribir la realidad que circunda al ser humano", puntualizó.

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