A pesar de que no existan cianobacterias, según los últimos datos de la Fundación del Lago Ypacaraí, la playa de Areguá tiene un aspecto de dejadez, aguas turbias y con olor, mientras que en la otra costa de San Bernardino el entorno está más cuidado e inclusive se ve a la gente pescando desde algún muelle.
Visitantes de la playa aregüeña mencionaron que las aguas están negras a causa de la cantidad de basura que se arrojan a los arroyos que finalmente desembocan en el lago y también porque desde hace dos meses dejó de funcionar el sistema de dragado con el equipo coreano.
Al respecto, Molinas indicó que ese fue un proyecto piloto que ya cumplió su periodo y es por ello que cesaron las tareas.
Mencionó que se está llegando a un acuerdo con los municipios de la cuenca a fin de que, en agosto y setiembre, se realice una campaña en sus comunidades para solicitar a las personas que no arrojen basuras en los causes y que no represen ni desvíen las aguas, para poder llegar en verano con mayor cantidad de agua.
Recientemente se instaló un programa de Itaipú Binacional que es de caracterización hídrica y plan de monitoreo para ver el comportamiento del lago en todo este invierno a fin de determinar en dónde florecen las cianobacterias y poder controlarlas.
La solución. Una de las herramientas fundamentales para tratar el lago Ypacaraí, con iniciativas concretas de mejoramiento, es que se cambie la categoría actual del mismo, que es la de parque nacional a área silvestre protegida.
Este proyecto de recategorización ya fue aprobado el pasado miércoles por la Cámara de Diputados y pasó a Senadores para su estudio. Con dicho documento se establece realizar un plan de manejo entre un conjunto de municipalidades y los propietarios afectados por la declaratoria.