Editorial

El Gobierno debe poder articular respuestas al reclamo ciudadano

Una reciente visita del personal técnico del Fondo Monetario Internacional para conocer las políticas implementadas recientemente en Paraguay dejó importantes conclusiones y emitió alarmas. Las preocupaciones del ente no son ajenas al debate nacional, entre los que se encuentran los riesgos derivados del déficit fiscal, la calidad del gasto público, los bajos ingresos tributarios y la estructura productiva poco diversificada. No olvidaron señalar los desafíos en términos de transparencia y corrupción. Las autoridades deben tomar conciencia de estos problemas y proponer soluciones. La ciudadanía está consciente de todos ellos y exige respuestas, porque de ellas dependen su bienestar y las posibilidades de desarrollo del país. La peor señal de la semana fue el veto a la incorporación de los fondos sociales de las binacionales al PGN, justo en un año electoral.

El comunicado emitido por los técnicos del Fondo Monetario Internacional da cuenta de aspectos que preocupan no solo a esta institución, sino también a gran parte de la sociedad paraguaya desde hace mucho tiempo. Los últimos gobiernos se han referido a los mismos señalando que tienen soluciones; sin embargo, estos riesgos y problemas han continuado profundizándose, sin observarse soluciones estructurales y de largo plazo.

La ciudadanía clama por mejoras en la calidad del gasto. La actual gestión se supone que creó una comisión público-privada para tratar el tema, pero ni con la crisis generada por el coronavirus se tomaron medidas. El proceso puede ser lento porque los obstáculos son estructurales, pero eso no impide dar señales positivas.

La calidad del gasto está relacionada con los modelos de gestión pública y con la corrupción. En ambos sentidos existen posibilidades de medidas y señales claras y de corto plazo que podrían haberse dado; sin embargo, no solo no han sido tomadas y, al contrario, se observa la persistencia de prácticas negativas, como es el caso de llamados a licitación sospechosas, rotación de funcionarios públicos de dudosa ética y honestidad y sumarios en los que no se definen responsabilidades de la mala gestión.

La peor señal dada esta semana fue el veto a la incorporación de los fondos sociales de las binacionales al PGN, justo en un año electoral.

Directamente relacionado al tema anterior están los bajos ingresos tributarios. Los sucesivos gobiernos se negaron a mejorar las recaudaciones para garantizar mejores políticas públicas, aun en un contexto de alta inequidad tributaria y de bajas tasas incluyendo a productos que solo generan daño como el tabaco o el alcohol. El argumento fue el aumento de la eficiencia tributaria reduciendo evasión y elusión. Tampoco se observan cambios sustanciales en las recaudaciones, con lo cual la llegada de la pandemia sumada al histórico abandono de la salud pública llevó a Paraguay a ser uno de los países con el mayor costo financiero y endeudamiento de la región.

En este contexto de ausencia de mejoras importantes tanto por el lado del gasto como de los ingresos, el déficit público aumenta y pone en riesgo la credibilidad fiscal, tal como lo señala el comunicado del Fondo Monetario Internacional.

Todas estas restricciones impiden dar respuesta a uno de los mayores obstáculos que enfrenta el crecimiento económico y su rol en el desarrollo. La escasa diversificación productiva impide un mayor efecto multiplicador en el empleo y en los ingresos laborales y nos hace altamente dependientes de factores exógenos como las condiciones climáticas, la demanda internacional y los vaivenes económicos de los países vecinos. Cambiar esta situación exige políticas industriales, servicios públicos con cobertura universal y de calidad, apoyo a las mipymes, impulso a cadenas productivas, entre otras acciones, pero dadas las restricciones fiscales que enfrenta hoy el país es casi imposible pensar en avances en cualquiera de estos sentidos.

El Gobierno escucha recomendaciones de organismos internacionales que son similares a las demandas ciudadanas. Ojalá en algún momento asuma la responsabilidad de responder al bien común y dirigir sus esfuerzos hacia allí.

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