Política

“El Focem ha permitido reformas institucionales inéditas en Paraguay”

El Mercosur es a través del Fondo de Convergencia Estructural el principal cooperante de Paraguay en materia de recursos no reembolsables, dice Rojas de Cerqueira, quien plantea cómo integrar este instrumento para los próximos diez años.

Por Susana Oviedo

soviedo@uhora.com.py

El joven investigador asociado del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), elaboró una investigación sobre el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), que hasta ahora es la única propuesta regional que se ha hecho respecto a este mecanismo creado en el 2005 para reducir las asimetrías entre los países del bloque sudamericano, y cuya vigencia se extenderá por otros diez años. De madre paraguaya y padre brasileño, Gustavo Rojas de Cerqueira conoce de integración y es, en estos momentos, quien mejor puede explicarnos lo que es el Focem.

–¿Qué aspectos resaltaría como fortalezas y como debilidades, respectivamente, de los primeros diez años de aplicación del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem)?

–No hay dudas de que el Focem constituye una de las iniciativas más importantes de la diplomacia paraguaya en el Mercosur, la de reconocer las asimetrías entre los países y la de ejercitar la solidaridad.

El Focem ha permitido reformas institucionales inéditas en Paraguay, como la readecuación de las normas de presupuesto, de contrataciones públicas y del sistema de inversión pública. A través del Focem, el Mercosur pasa a ser el principal cooperante de Paraguay en materia de fondos no reembolsables, desplazando a otras fuentes de cooperación internacional.

–¿Qué país ha resultado ser el más beneficiado con los aportes del Focem?

–Sin duda, Paraguay ha sido el principal beneficiado del fondo. Paraguay aporta apenas USD 1 millón del total de USD 127 millones anuales y le son asignados todos los años USD 55 millones. De 2006 a 2014, el Focem ha aprobado el financiamiento de un total de USD 920 millones en proyectos en nuestro país, 61% del total de las aprobaciones del fondo. De ese total, USD 675 millones han sido recursos no reembolsables del fondo. Los restantes USD 245 millones han sido contrapartidas nacionales.

–¿Qué obras financió el Paraguay con Focem?

–Entre 2006 y 2014, el Focem ha financiado 17 proyectos en Paraguay de un total de 45. Principalmente ha financiado obras de infraestructura física (rutas) y de infraestructura eléctrica como la línea de transmisión 500 kV Itaipú- Villa Hayes. Las principales rutas financiadas por el Focem son la ruta Concepción-Puerto Vallemí y la Costanera. El fondo también ha ayudado a fortalecer las economías regionales por medio del financiamiento de diversos tramos de ruta en el interior.

–¿En qué medida ha incidido el Focem en la reducción de las asimetrías entre los países miembros del Mercosur?

–El Focem ha tenido un impacto significativo en Paraguay. Entre 2011 y 2013, los desembolsos del Focem han respondido, en promedio, por un tercio del total de las inversiones públicas ejecutadas, llegando a alcanzar un máximo de 51% en 2012. En ese mismo año, los USD 168 millones desembolsados por el Focem fueron equivalentes a 0,68% del PIB.

Pero más allá de los valores, se debe pensar en la calidad de los proyectos presentados, sus potenciales efectos dinámicos para la competitividad de la economía paraguaya y su integración regional. Así, por ejemplo, la concreción de la línea de 500 kV permite la viabilización de la inversión extranjera, la interconexión energética dentro del país, y lleva electricidad a poblaciones que no la tenían.

El Focem es un reconocimiento a la existencia de asimetrías. Esto ha permitido que ese mismo concepto sea utilizado por Paraguay en ámbitos diferentes a los de este fondo, por ejemplo, en las negociaciones del Mercosur con terceros países, y las preferencias obtenidas por Paraguay.

–¿Qué lecciones se pueden aprender de la forma en que se administró el Focem?

–Los recursos del Focem son liberados por etapas, en la medida en que más del 75% de los gastos presentados semestralmente sean debidamente justificados. Es una muestra de la importancia de tener organismos de control fuertes para resguardar el interés público y la efectividad del gasto público. Las veces en que ha primado la evaluación política en la elegibilidad de los proyectos, estos han tenido retrasos en la aprobación sin justificativa técnica.

–¿Cómo deberían calcularse los aportes de cada país y la distribución de estos?

–Pienso que se deben seguir los criterios originales, o sea, promedio histórico del PIB en dólares corrientes en periodos con relativa estabilidad cambiaria y crecimiento próximo a su potencial para la definición de los aportes y criterios políticos, con trato preferencial para las pequeñas economías y países de menor desarrollo relativo, para la distribución de los aportes.

Siguiendo estos lineamientos, proponemos tomarse los años 2003-2008 para el cálculo de los aportes en la segunda etapa del Focem (para la primera etapa se tomó 1995-1998). Deberíamos incorporar también a Venezuela y Bolivia en ese cálculo. Así los nuevos aportes evidenciarían un aumento de la brecha de la economía argentina con relación a la brasileña, siendo reflejados de la siguiente manera: Brasil, 68%; Argentina, 17%; Venezuela, 12%, y, finalmente, Paraguay, Uruguay y Bolivia, cada uno con 1%.

Proponemos, asimismo, una ampliación de los aportes anuales al Focem, de los actuales USD 127 millones a USD 200 millones.

Con ello, se permitiría que el ingreso de Bolivia no resultara en una reducción de los montos absolutos anuales distribuidos entre los demás beneficiarios, priorizando una mayor canalización de recursos hacia las economías de menor desarrollo relativo: Paraguay y Bolivia, USD 60 millones; Uruguay, 36; Venezuela, 16; Argentina, 16, y Brasil, 12 millones de dólares.

–¿Qué cambios deben darse en la conformación del fondo, para los próximos diez años, y por qué?

–Actualmente, la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, órgano político, es el encargado de decidir, de forma consensual, sobre la elegibilidad de los proyectos. Transferir esta etapa para un órgano técnico, como la Unidad Técnica del Focem (UTF), podría reducir las etapas del proceso de aprobación y fortalecer los criterios técnicos durante el proceso de elegibilidad. Esto podría ser acompañado por el financiamiento de gastos con elaboración de estudios de viabilidad y proyecto básico, y por un mayor compromiso de los Estados partes de fortalecer institucionalmente sus unidades técnicas nacionales.

Hasta el momento, fueron muy pocos los proyectos financiados que involucraran a más de un país. Al mismo tiempo, los países ya han definido una agenda de proyectos prioritarios de integración de infraestructura en el ámbito de la IIRSA. Una serie de pequeños y medianos proyectos plurinacionales contenidos en esta agenda podría ser financiada por el fondo, individualmente, o en conjunto con el Fondo de Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata).

–¿Qué perspectivas tiene de la participación de Venezuela en el aporte para el Focem y cómo se beneficiaría?

–Desde 2013, Venezuela aporta anualmente USD 27 millones al Focem (mismo valor que Argentina) y se beneficia de USD 11,5 millones. Es un aportante neto. Sin embargo, así como Brasil, no viene cumpliendo regularmente con sus aportes, reduciendo temporalmente la disponibilidad de recursos para los demás integrantes del fondo. La condición de mora en la que se encuentra también le impide presentar proyectos. De hecho, Venezuela es el único país del Focem sin proyectos aprobados. El fondo podría contribuir significativamente para fortalecer la integración de cadenas productivas entre este país y el norte de Brasil, por ejemplo.

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