Sucesos

El feminicidio sigue aumentando, pese al endurecimiento de la ley

La oleada de movimientos y colectivos de mujeres que reivindican sus derechos no va de la mano con el fenómeno del incremento de las cifras de feminicidio que se da en Paraguay.

El ciclo de violencia que termina con la muerte de una mujer por su condición de vulnerabilidad sigue siendo un fenómeno en auge en Paraguay, y cada año va aumentando porcentualmente.

La lamentable tendencia de aumento se da a pesar de que la ley se perfeccionó, dos años atrás, para perseguir ese tipo de delitos.

Con la Ley 5777/16 se empezó a implementar el concepto de feminicidio como asesinato producto de un ciclo de violencia, y/o de un aprovechamiento de la vulnerabilidad de la mujer. A partir de ahí, los casos, comparados anualmente, han ido en aumento, lo que evidencia que una ley nueva no produce un cambio de mentalidad.

En el 2018, según datos oficiales del Observatorio de Género del Ministerio de la Mujer, se registraron 57 casos de feminicidio. Este año la violencia contra la mujer aumentó en un 12,3% con relación a la cantidad de casos en el 2017, lo que llama a un análisis de la problemática.

¿CÓMO Y POR QUÉ SE DAN? La socióloga Diana Vargas explica la necesidad de observar la relación entre crisis del orden patriarcal y el cuestionamiento a las formas de dominación masculina por la emergencia social de las mujeres, entendiendo una mayor conciencia de las mujeres respecto a sus derechos como resultado de la movilización de los colectivos feministas. Por el otro, se da el incremento en la violencia feminicida.

Explica que la violencia hacia las mujeres tiene la finalidad de ser un dispositivo de poder masculino para restablecer o mantenerlo por encima de la víctima.

“Funciona como instrumento de control para contener el cambio, las transgresiones de las mujeres a los tradicionales regímenes de género en el espacio cultural-simbólico, la vida pública y el mercado de trabajo”, señala.

En este sentido, observamos que el feminicidio y sus consecuencias sociales traumáticas para todos los componentes de una familia o entorno social necesitan un abordaje no solo legal punitivo.

“El aumento de las penas no es suficiente para la disminución de la violencia machista si no abordamos sus causas de la educación no sexista y un compromiso de superar la cultura que perjudica a hombres como a mujeres, con el agravante de que a las niñas y mujeres nos abusan o matan quienes en teoría nos aman”, enfatiza Vargas.

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Ley 5777, De Protección a las Mujeres Contra Toda Forma de Violencia
Artículo 50. Feminicidio. El que matara a una mujer por su condición de tal y bajo cualquiera de las siguientes circunstancias será castigado con pena privativa de libertad de diez a treinta años, cuando:a) El autor mantenga o hubiere mantenido con la víctima una relación conyugal, de convivencia, pareja, noviazgo o afectividad en cualquier tiempo;b) Exista un vínculo de parentesco entre la víctima y el autor, dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad; c) La muerte ocurra como resultado de haberse cometido con anterioridad un ciclo de violencia física, sexual, sicológica o patrimonial contra la víctima, independientemente de que los hechos hayan sido denunciados o no;d) La víctima se hubiere encontrado en una situación de subordinación o dependencia respecto del autor, o este se hubiere aprovechado de la situación de vulnerabilidad física o síquica de la víctima para cometer el hecho;e) Con anterioridad el autor haya cometido contra la víctima hechos punibles contra la autonomía sexual; o,f) El hecho haya sido motivado por la negación de la víctima a establecer o restablecer una relación de pareja permanente o casual.



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