Política

El fantasma del golpe que nunca nos deja en paz

Por Richard Ferreira Candia

** BAJAR EN PDF**

¿Cómo está la situación ahí?, preguntó Paz, una amiga argentina ligada a una organización no gubernamental que realiza estudios sobre políticas de Seguridad y Defensa y las Fuerzas Armadas en Latinoamérica.

Le comenté que si bien el ambiente está un poco enrarecido, hay más ruido que otra cosa. Y que las posibilidades de un golpe en Paraguay parecieran estar distantes. Le aclaré, sin embargo, que el fantasma de quiebre institucional sigue sin abandonar el país y que ello es usado como amenaza o como elemento distractor de la situación.

-¡Gracias!, justo estaba por enviar un mensaje al respecto a la lista de contactos que tenemos; sin alarmar, pero no es lindo estar leyendo estas cosas y acostumbrarnos a que amenazas de golpes sean algo cotidiano... -respondió vía messenger.

IMAGEN. El grupo que integra Paz así como otros internacionales no están ajenos a lo que pasa en Paraguay. Tampoco de seguro lo están aquellos inversionistas que analizan la posibilidad de depositar sus capitales en el país en algún rubro. Ni los medios que se hacen eco a cada instante sobre la conflictiva situación que atraviesa el gobierno de Lugo, metido en medio de un secuestro, peleas con la oposición, disputas con su vicepresidente, nueva demanda por paternidad, y ahora, con aquello de la posibilidad de que lo quieran sacar del Palacio, vía golpe o juicio político.

-Si hay algún responsable de que así sea, es el propio Presidente -dijo el comandante, con quien de nuevo compartía un café negro, sin azúcar, en el bar ubicado frente al Palacio de Gobierno. Naturalmente, el principal tema analizado en esta ocasión, fue el famoso "golpe de Estado".

Lo explicó así: "Desde el momento en que Lugo habló de bolsones golpistas y aseguró que no se lo podrá quitar del sillón presidencial hasta el 15 de agosto de 2013 porque el pueblo lo eligió, aumentó los rumores que habían inundado los medios sobre la posibilidad de un golpe. Horas después, dispuso relevos en la cúpula militar, que alcanzó a altos jefes: Fuerzas Militares, Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Luego de estos hechos, la interpretación lógica es que esos bolsones golpistas son reales y están en las Fuerzas Armadas. En vano, ahora el Ejecutivo desea aclarar que los cambios no obedecen a esos rumores. Está instalado. Si no querían esa interpretación o no había temor, no hubieran lanzado algo así. O, sencillamente, son muy torpes.

LOS CAMBIOS. El comandante contó que recibió varias informaciones sobre el trasfondo de los cambios en las FFAA. Una de las versiones señala que efectivamente existieron dudas sobre la supuesta relación bastante cercana de uno de los relevados con un ex militar golpista. Sí, otra vez. Según ese rumor, la salida de tres fue por problema con uno. Es decir, no todos estaban en una lista negra, sino que la continuidad de los demás iba a ser imposible por una cuestión -digamos- de escalafón militar.

-Haga usted los cálculos, y sabrá a quién se refiere el rumor -agregó el comandante. Así lo hice.

MAL MANEJO. De que existió algo raro, nadie lo puede negar, por más que el Ejecutivo no lo acepte. Que se crea que los cambios se realizaron porque hay desconfianza, no lo podrán levantar. Que Lugo debería haber manejado de manera más prudente el tema, está metido en el plano político como militar. Coincidimos con el comandante en esas apreciaciones.

-Lugo ahora deberá tratar de arreglar el tema -apuntó, para luego ratificar que la imagen de inestabilidad con posibilidades de golpe, quedó instalada mediáticamente, a nivel local e internacional.

LA IGLESIA. Y para peor -dije- ahora la Iglesia lanzó un duro pronunciamiento, señalando que "el sistema de gobierno está cada vez más amenazado por ideologías pseudodemocráticas que no llegan a responder a las urgentes necesidades". Añadí que si bien Cuquejo aclaró que la crítica era para Lugo y la oposición, la ácida declaración oficial se toma más como un cuestionamiento al Ejecutivo.

-Que la Iglesia se te ponga en contra es de cuidar -acotó el comandante, a modo de análisis.

CAZAFANTASMAS. Volvimos al tema militar y recordamos la entrevista concedida por Lugo a la CNN, durante la cual intentó poner paños fríos al tema, pero confundió más. Dijo que su decisión de mover piezas en las FFAA fue exclusivamente para dar "oportunidad a oficiales jóvenes, talentosos, que demostraron institucionalidad" y que nada tenía que ver con los rumores de golpe. Sin embargo, insistió, una y otra vez, en la existencia de "grupos de oficiales que podrían ser influenciados por políticos que ven que se puede forzar la voluntad popular". Y apuntó más señalando que eran "pequeños, insignificantes, grupos que piensan que a través de un golpe de Estado pueden cambiar la institucionalidad del país". Entonces, ¿en qué quedamos?

La respuesta puede ser cinematográfica: Lugo es un "Cazafantasmas". Lo peligroso de todo esto es que si existe un verdadero peligro -ahora o más adelante-, es probable que la gente crea que solo se trate de la segunda o tercera parte de una película de ficción.

Dejá tu comentario