25 abr. 2024

El destacado escritor José-Luis Appleyard dejó sus huellas en ÚH

El poeta marcó un hito con sus colaboraciones en el diario Última Hora, que celebra sus 50 años, alrededor de dos décadas. Afabilidad y sabiduría fueron características del célebre autor.

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José-Luis Appleyard (1927-1998)

Juan Andrés Cardozo

¿Cómo olvidar sus pasos por la Redacción? Aun cuando tenía su espacio propio y jerárquico, la costumbre de José-Luis Appleyard era intercambiar palabras con los compañeros, no solo sobre los textos que elevaban a su ilustrada consideración.

Su afabilidad y sabiduría invitaban también a la ya nostálgica convivencia de cercanía y curiosidad. Su vida de escritor no estuvo limitada a la soledad. Sus relatos procedían de su observación sensible y de la contrastación dialógica. Así, sus “monólogos” llegaron a ser el fiel reflejo de La voz que nos hablamos.

La originaria forma de llevar a la escritura el tercer lenguaje, el jopara, que emergía potente en los medios urbanos y periurbanos. A este indeleble poeta le debemos los trazos fundacionales de esta sociolingüística hoy más extendida en el Paraguay.

¿Por qué un esteta avanzó hacia un relato coloquial? Había poetizado la gesta de la independencia en su obra teatral Aquel 1811, con notable éxito.

Pero ahora, ya entrado el siglo XX, habrá que mostrar en el escenario social los problemas de la gente humilde. Problemas que debían ser leídos por quienes los sufren e ignorados por la academia.

He aquí un insurrecto Appleyard no valorado por la crítica literaria, acaso huérfana de la sociología del conocimiento. Y eso que el poeta no dejaba de hablar sobre el fenómeno en las tertulias a las que habitualmente daba vida. Ya antes, en Imágenes sin tierra (1965) sumó a nuestra narrativa los desolados rostros de los desposeídos.

José-Luis —como afectuosamente lo llamábamos— apenas ejerció la abogacía. Pronto se dedicó por entero a la escritura. Vivió de ella y para ella. En el periodismo, para alojar las ideas en los editoriales y, sobre todo, para poblar de páginas a la cultura, y con una admirable erudición.

DIARIO DE OPINIÓN. Tras años de labor en La Tribuna, José-Luis Appleyard compartió la tarea de hacer de Última Hora un diario de opinión. Y donde la cultura sería la morada de la imaginación creadora, del pensamiento filosófico, de las ciencias humanas y de la crítica literaria.

También —y es un aspecto poco conocido de su trabajo intelectual— para sobrevivir tuvo que escribir, en la práctica, libros de historia, de ensayo, de poesía y de relato, de varios autores incluso renombrados de la época. La existencia nunca le fue fácil.

Pero por lo que jamás lo olvidaremos en los desniveles tránsitos de nuestras letras, es por los bellos e inalcanzables poemas que nos legó.

Desde entonces era siempre y El sauce permanece, pasando por Así es mi Nochebuena y Tomado de la mano, hasta El labio y la palabra, y Solamente los años, su poemario está forjado de metalenguaje.

No es arriesgado decir que, junto a Hérib Campos Cervera, los versos de José-Luis Appleyard están en la cima de nuestra lírica.

Por sus carriles corren la memoria existencial, el tiempo ido y condenado a cambiar, la angustia y lo absurdo de la vida.

Igualmente, una antropología con reminiscencia del ecosistema. Todo ello dentro de una estética en la que convergen sin cesar la metáfora imprevista y la técnica del arte poético.

Solo cabe agregar, José-Luis Appleyard es un referente perdurable de nuestra literatura, y cuyo trajín por las redacciones (en el caso de ÚH casi dos décadas) ha honrado al periodismo.

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