El programa Che Róga Porã recientemente lanzado está dirigido a personas con ingresos entre 1 y 4 salarios mínimos, ofreciendo préstamos de hasta G. 400.000.000, con un plazo de pago de hasta 30 años y una tasa de interés anual del 6,5%. Con estas condiciones se podría beneficiar alrededor del 20% de la población ocupada, cuyos ingresos superan el salario mínimo y cuentan con la documentación que demuestre fehacientemente la regularidad de estos ingresos.
Dado que una vivienda de calidad es un derecho en sí mismo, pero también es una condición para la garantía de otros derechos, el Estado debe contar con estrategias para enfrentar todos los ámbitos que afectan a la calidad de la vivienda como el acceso a servicios públicos de calidad como agua, saneamiento, calles y transporte público. El acceso a un crédito es uno de los componentes de una política integral.
La evidencia ha demostrado que las soluciones aisladas no son eficientes ni eficaces como por ejemplo otra de las modalidades que ofrece la política pública que es la construcción de un barrio, ya que estos se aíslan por la falta de comunicación y muchas veces se construyen alejados de los lugares de trabajo. La solución al problema de la vivienda exige una mirada amplia e integral.
Una vivienda de calidad es un factor determinante de manera directa en el bienestar de las personas, pero también tiene una importante influencia positiva indirecta. Una vivienda con pisos, techos y paredes en buen estado y con acceso a agua potable y servicios de saneamiento previene numerosas enfermedades de alta prevalencia en Paraguay, como la diarrea y la desnutrición infantil. El rendimiento escolar también está ligado a las buenas condiciones de salud determinadas por la calidad de la vivienda y por la existencia de espacio suficiente para el estudio en el hogar.
Por otro lado, el dinamismo del sector de la construcción favorece la creación de empleos en toda la cadena productiva y puede ser un impulso a la expansión de la seguridad social, además de dinamizar las economías locales.
La política de vivienda es fundamental para mejorar la oferta habitacional. El Gobierno debe contar con una política de amplio alcance que reduzca en el corto y mediano plazo el déficit habitacional y las brechas existentes.
Un programa de créditos es bienvenido, pero debe ser integrado a una política habitacional que considere otros problemas como la inflación que lleva a tasas de interés hipotecario más altas para el resto de la población, los subsidios habitacionales, la seguridad en los vecindarios, ya que beneficia el valor de la propiedad residencial y mejora el inventario de vivienda. Desde esta perspectiva amplia e integradora, la política habitacional incluye a la política monetaria y fiscal y presupone la intervención del gobierno central y de los gobiernos locales.