El complejo militar industrial

Así llamó el general Eisenhower a la combinación de militares (y agencias de seguridad), grandes empresas y burocracia estatal en los Estados Unidos. Lo dijo en 1961, al dejar la presidencia de la nación, afirmando que esa combinación era un hecho, y que su consolidación y crecimiento significaban una seria amenaza a la democracia. No se le debe permitir al complejo adquirir un poder excesivo, dijo Eisenhower. Por lo visto adquirió ese poder, como muestra el periódico inglés Guardian que publicó los documentos entregados por Edgar Snowden.

Las agencias de seguridad norteamericanas ejercen un control abusivo de las comunicaciones telefónicas y de internet. Ese control se ejerce dentro y fuera de los Estados Unidos. De hecho, la principal agencia yanqui, la NSA, se creó básicamente para espiar comunicaciones internacionales, si bien también alcanzó a los norteamericanos.

La relación especial entre Estados Unidos e Inglaterra ha hecho que los Gobiernos de ambos países compartan información de seguridad. Esta, por otra parte, se interpretó de manera demasiado amplia, como lo demostró el espionaje inglés (y en parte de la NSA) de las comunicaciones de los altos funcionarios extranjeros reunidos en Londres en 2009, en la reunión del G20 (grupo de 20 países). Allí se controlaron las computadoras y los teléfonos de los visitantes, provocando las protestas de Turquía y Sudáfrica. ¿Fue por razones de seguridad? No, por razones económicas. Una ley inglesa de 1994 autoriza el espionaje en beneficio de la economía inglesa, y en la reunión aquella se negociaban acuerdos relevantes para la economía, según el Guardian.

La infracción tiene antecedentes. En 2003, las Naciones Unidas deploraron el "pinchazo" de sus comunicaciones por la NSA en su local de Nueva York (The Observer, 9/3/2003). La NSA también instaló micrófonos en el local de la Unión Europea en Bruselas, para controlar a los representantes de Francia, Alemania, Italia, España y Austria (Reuters, 19/3/2003).

Si así se viola la ley internacional y se espía a políticos influyentes, el ciudadano común está menos protegido. De hecho, las publicaciones del Guardian indican que la NSA también espió a ciudadanos comunes fuera del marco legal. De algún modo se lo sabía, pero sin el respaldo de la documentación oficial divulgada por Edgar Snowden, a quien acusan de poner en peligro la seguridad norteamericana.

Snowden replica: quienes perjudicaron a EE. UU. son políticos como Cheney, que fraguaron una guerra contra Irak, donde murieron 4.400 norteamericanos, se hirieron gravemente otros 32.000 y murieron 100.000 iraquíes. Sin embargo, el espionaje de Bush no disminuyó, sino que aumentó con Obama.

Yo me pregunto por qué aumentó con Obama, si ya terminó la guerra en Irak y se van a iniciar negociaciones con los talibanes en Afganistán. Posiblemente, porque el principal enemigo del complejo militar industrial son los movimientos contestatarios, como el de ocupar Wall Street. Ningún país puede amenazar a los Estados Unidos, pero los ciudadanos norteamericanos sí pueden amenazar los intereses de ciertos grupos privilegiados.

Como dijo Noam Chomsky: el enemigo es el pueblo.

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