Economía

El Antojo, en honor al primer rechazo

 

Christian Franco tiene muchas anécdotas cosechadas en su largo camino hacia el éxito. Una de ellas se refiere al origen del nombre del restaurante que abrió en la capital argentina. Decidió bautizarlo como El Antojo, después que lo rechazaran como empleado en La Taberna El Antojo, de Asunción. “Soy de aquellas personas que si le golpean una vez, después se vuelven más fuertes”, dice y cuenta que cuando tenía 18 años llegó a Asunción desde su lejana Paraguarí, sin un centavo en el bolsillo. Se trasladó desde San Lorenzo hasta el local de La Taberna El Antojo, de la calle Ayolas, en donde lo tuvieron todo un día como practicante de cocina, para después rechazarlo y no darle el trabajo que tanto necesitaba. “Salí de ahí llorando y tuve que volver caminando bajo la lluvia a San Lorenzo, y con la rabia y la decepción encima, decidí que mi primer restaurante se llamaría El Antojo”, relata hoy.

También recordó a su madre, quien falleció en marzo del año pasado, sin poder ver la apertura de su restaurante en Asunción. “La primera vez que llevé a mi mamá a Buenos Aires la llevé a comer a mi local, sin que ella supiera que era mío. Al llegar, ella me dijo que nos fuéramos de ahí porque había mucha gente. Fue ahí donde le conté que el local era mío”, dice emocionado.

Dejá tu comentario