El presidente de la República está obligado a descansar este fin de semana por el tratamiento de la quimioterapia en Brasil.
Pero estos días de reposo obligado tendrán un sabor distinto para Fernando Lugo. Es que ha tenido victorias importantes tanto en su guerra personal como en las batallas políticas.
El primer salto lo dio con la barrida de la cúpula militar, en uno de los cambios más drásticos desde su asunción al poder hace dos años. Descabezó las FFAA y realizó movidas sin provocar mucha histeria. Se quejaron aquellos oficiales retirados hace tiempo y algunos políticos que han caído en desgracia durante su mandato. Pero según los entendidos en la materia, los cambios se ajustan a la necesaria verticalidad militar.
La casa está en orden, dicen.
En el plano personal, un tercer análisis de ADN confirmó que no es el padre del hijo de Hortensia Morán, una de las tres mujeres que demandan paternidad. Hasta hoy, Lugo solo reconoció al hijo de Viviana Carrillo. El caso de Benigna es surrealista. Los reclamos de paternidad son proporcionales a las regalías que recibe de los misteriosos amigos del presidente.
Pero sin dudas, la victoria política más contundente es la muerte de uno de los líderes del Ejército del Pueblo Paraguayo, el viernes a la mañana. Nimio Cardozo cayó abatido en un enfrentamiento con la Policía. Su primo Gabriel Zárate, también considerado del primer anillo del grupo armado, murió en circunstancias similares el 2 de setiembre.
Pero fue en julio pasado cuando la Policía se sacó la espina que más le dolía. Emboscar a Severiano Martínez, quien ya se estaba convirtiendo en leyenda por haber huido y permanecido en el monte a pesar de sus heridas. Fue abatido el 29 de julio, tras dos meses de búsqueda y burlas.
SUELTAME PASADO. En la guerra contra el EPP, el Gobierno no puede dar una imagen de ineficiencia ni debilidad. Cuando no hay resultados, los críticos empiezan a mirar el pasado con desconfianza y a sacar en cara que el entonces rebelde obispo de San Pedro y hoy presidente de la República simpatizaba con algunos de los mencionados hoy como cabecillas del grupo.
Es como un estigma que lleva consigo. Por ello, estas victorias se festejan doble.
Más allá de las riñas políticas, sin dudas el Gobierno luguista es el que más golpes ha dado al EPP. Y por las señales, parece que no dará tregua. De hecho, para esta estrategia de guerra tiene la cooperación de Colombia y Estados Unidos, los dos países más satanizados por la izquierda.
Lugo juega al péndulo en esta materia. En la retórica busca agradar a sus amigos de la izquierda, pero en la lucha contra el EPP, no duda en dar el golpe con la mano derecha.
LOS DESAFÍOS. Lugo llegó eufórico el viernes de Brasil. Los médicos le dijeron que hay una gran reducción de los quistes cancerígenos y que puede desarrollar su actividad oficial en forma normal.
En materia política, parece consolidarse su triunfo sobre el no retorno de Nicanor Duarte Frutos a la arena política. Aún no hay votos en el Senado para la jura del ex presidente como senador activo. En este tema, Lugo había redoblado sus apuestas para frenarlo.
Sin embargo, hay escollos importantes en su megaproyecto de reforma judicial que no es otra cosa sino el descabezamiento de la Corte Suprema de Justicia.
Los liberales, que defienden a muerte a los cuestionados ministros Blanco y Bajac, bajaron sus defensas y están más abiertos a hablar de una renovación. Pero esto tiene su precio.
Hasta hoy, el presidente ninguneó a Blas Llano, presidente del PLRA, quien ya le planteó los reclamos de su partido. Son cargos en la estructura del Estado. Y aunque Llano niegue, se sabe que hay teléfono cortado entre ambos. Incluso algunos cercanos al presidente vaticinan que no dará mucho a los liberales.
POCA HABILIDAD. Hasta hoy, el Gobierno no ha logrado el cumplimiento de acuerdos mínimos con la oposición. La ANR dio el batacazo con las dos presidencias del Congreso, pero los luguistas siguen con las manos vacías. Los acuerdos para los directores de las binacionales, los embajadores para el Mercosur siguen en el freezer.
El presidente no tiene negociadores hábiles para concretar los acuerdos. Luego de tragarse el sapo de González Daher y Bogado, los luguistas también se tragaron el sapo de la ilegal candidatura a embajador del misterioso empresario Hassan Khalil Día, un cupo de Lino Oviedo. Al final, la Cancillería tuvo que retirar su pedido para evitar más vergüenza.
La semana que cierra el presidente es exitosa: golpe al EPP, ADN negativo, el cáncer que retrocede. Le restan días duros, complejos, desconcertantes porque la frágil victoria sobre el EPP durará en la medida de nuevos operativos exitosos tanto en lo político como en lo militar.