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Docente jubilado: De las aulas a la chacra

Enseñó 27 años en una escuela rural, salió de la misma ganándose el respeto y amor de la comunidad. Su jubilación le sorprendió fuerte y sólido para volver a sus viejos amores: la agricultura.

Se trata de Marcos Ayala Castillo (64), un docente oriundo de la ciudad de Loreto, Departamento de Concepción, quien se abocó casi por tres décadas a la enseñanza en la escuela de la compañía San Isidro, Boquerón, formando a toda una generación.

Tras su jubilación, no tuvo otra mejor idea que volver a la chacra como lo había hecho desde niño ayudando a su padre.

Es así que empezó a limpiar y arar la tierra en la propiedad de la familia, ubicada en Torales San Marcos, donde cultiva todos los productos de primera necesidad y algunos rubros de renta.

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<p>Marcos Ayala Castillo (64), docente jubilado de la ciudad de Loreto, Concepci&oacute;n.</p>

Marcos Ayala Castillo (64), docente jubilado de la ciudad de Loreto, Concepción.

"Yo me siento bien en la chacra, me gusta y tengo la suficiente fuerza de mantener todos los cultivos de autoconsumo que llevo a mi hogar", señaló Ayala.

Destacó que el hombre debe estar en contacto con la naturaleza para tener salud y energía. "La agricultura es buena y cuando se tiene un pedazo de tierra hay que agradecer y explotarla", señaló el educador jubilado.

Mencionó que su salario no es mucho y que con la agricultura lo complementa, especialmente en dotar a la familia los productos de autoconsumo, tales como mandioca, poroto, calabaza, caña dulce, maíz.

"Con lo que yo cultivo mi esposa también cría en casa animales menores, como aves y chancho", dijo Ayala.

El educador se moviliza a las 4.00 diariamente, toma su mate y se dirige a su chacra a bordo de su motocicleta, distante a unos 8 kilómetros.

El profesor Marcos, como lo conocen, tiene 7 hijos que, por suerte, ya son todos mayores y en su mayoría profesionales.

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