Economía

Dilema ético de atraer capital argentino

 

El 11 de agosto fueron los comicios primarios en Argentina. No pasó un mes y se habla que más de ¡USD 500.000.000 ya se fugaron de ese país! El Banco Central Argentino no publica oficialmente cuántos dólares vendió para defender la tasa de cambio, pero empresarios argentinos estiman que el monto podría superar ¡los USD 4.000.000.000! Ningún dato es verificable en un país en pánico colectivo, enfrascado en una fuerte disputa electoral de intrigas y noticias falsas. Lo real es el hecho de que muchísimo capital argentino está huyendo como pueda, en búsqueda de un nuevo domicilio. Paraguay podría ser ese destino.

El promedio anual de la inversión directa extranjera en Paraguay en el periodo de 2000-2019 ha sido de solo USD 66.100.000. Esto significa que en menos de un mes salió de Argentina un monto de capital que le demora 6,7 años atraerlo al Paraguay. Entonces el movimiento de fuga de capitales de Argentina constituye un inmenso tsunami de dinero que puede beneficiar muchísimo a la pequeña economía paraguaya. Y es de rápida realización. Estamos al lado, hablamos el mismo idioma, somos una economía abierta previsible, tenemos un Gobierno de derecha, entregamos cédulas de residencia temporaria con la mayor facilidad, y hasta pueden venir conduciendo sus propios vehículos para acompañar sus inversiones. Somos el “refugio” más obvio y fácil.

Pero... a la vez tenemos un gran dilema. Paraguay está siendo presionado por el Gafilat a controlar el origen del dinero. Hace años que el Gobierno paraguayo está en la duda si aprueba un convenio de intercambio de información fiscal con Argentina, donde la entidad tributaria paraguaya SET pasaría información a su par argentino AFIP, de todas las rentas e inversiones de argentinos en Paraguay. Considerando que el impuesto de renta personal en Argentina es renta global, cualquier beneficio de un argentino en el exterior es afectado por el impuesto de ese país. Si este convenio se firma con Paraguay, una parte importante del capital argentino NO vendrá al Paraguay. La evidencia es que cuando este mismo acuerdo se firmó entre Argentina y Uruguay en el 2012 durante el Gobierno Kirchner, la AFIP actuó con violencia contra los capitales argentinos refugiados en Uruguay. Uruguay, un país muy dependiente de las inversiones argentinas, dejó de ser un país atractivo y se inició su declive económico.

El contexto: Durante el Gobierno de Macri la Argentina realizó un blanqueo de capitales, donde sorprendentemente aparecieron más de USD 110.000.000.000; representando la declaración de fondos “en negro” más importante del mundo. Aun así, ya en aquella época, importantes consultores financieros no recomendaban a sus clientes acogerse al blanqueo, porque preveían que si Macri perdía y retornaba el Gobierno del kirchnerismo, el Estado argentino podría entrar en default y como acto desesperado confiscar los “capitales blanqueados” imponiendo su repatriación.

Mientras tanto, estamos en una recesión económica en Paraguay, donde los tradicionales motores de la economía dejarán de sostener nuestro crecimiento futuro, y en un momento de bajas inversiones privadas y gubernamentales. Tenemos una oportunidad única e inmediata de recibir una avalancha de inversión directa de capital argentino, y con un valiosísimo beneficio adicional, el capital traerá personal calificado para administrarlo. Esta ventaja adicional es por demás importante, pues si somos sinceros con nosotros mismos, la escasez de talentos locales constituye nuestra mayor limitante de crecimiento nacional.

Atraer capitales extranjeros es un tema de confianza, de previsibilidad de las reglas en el largo plazo. Ahora tenemos el dilema de ser un refugio seguro, de tal vez blanquear más capital argentino en un momento donde nuestra economía está frágil y muy necesitada. Uniendo escenarios, el dilema ético es obvio, y nos conviene pensarlo.

Luigi Picollo, vicepresidente del Club de Ejecutiv

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