Editorial

Detener la sangrienta guerra entre los narcos en la frontera

Al menos nueve personas han sido asesinadas en los últimos meses, como parte de una sangrienta guerra desatada entre grupos de narcotraficantes en la zona de Pedro Juan Caballero, Amambay, en busca de quedarse con el control de las actividades del crimen organizado, tras el asesinato del capo Jorge Rafaat Toumani y la extradición de Jarvis Chimenes Pavão al Brasil. Las instituciones del Estado y principalmente del Poder Ejecutivo deben sentar una mayor presencia de seguridad e institucionalidad para detener esta oleada de violencia criminal, que afecta a la dinámica laboral y productiva en una próspera región.

Otro violento atentado a balazos por parte de sicarios armados contra personas que iban a bordo de una camioneta, en pleno centro urbano y a la luz del día, ha vuelto a conmover a los pobladores de la ciudad de Pedro Juan Caballero, capital del Departamento de Amambay, el martes último. En este caso, según la versión policial, el ataque estaba dirigido contra un sobrino del jefe narco Jarvis Chimenes Pavão, quien ha sido extraditado al Brasil. Los ocupantes del vehículo pudieron salvarse gracias a que la cabina tenía un fuerte blindaje.

Al menos nueve personas ya han resultado asesinadas en los últimos meses, en el marco de la sangrienta guerra desatada entre los grupos de narcotraficantes en la región fronteriza con el Brasil, en busca de quedarse con el control de las actividades del crimen organizado, luego del asesinato del capo narco Jorge Rafaat Toumani, ocurrido en el 2016 y tras la extradición del otro importante jefe criminal, Chimenes Pavão, a una cárcel de Brasil en diciembre de 2017, luego de haber cumplido su condena en prisiones paraguayas.

La ausencia de ambos poderosos líderes narcos ha dejado a la estructura del narcotráfico y del crimen organizado en el país sin cabezas visibles, lo cual ha provocado una guerra abierta entre las distintas organizaciones criminales, principalmente entre los miembros del Primer Comando de la Capital (PCC) y del Comando Vermelho (CV), en busca de ocupar el vacío de poder y manejar las redes de producción y distribución de estupefacientes, como de otros delitos conexos. En este contexto se han registrado diversos casos de ataques y asesinatos contra personas vinculadas al tráfico, principalmente familiares y personas ligadas a Rafaat y Chimenes Pavão, incluyendo a sus representantes legales, como ocurrió con la conocida abogada Laura Casuso, asesinada a balazos en Pedro Juan Caballero el pasado 12 de noviembre.

La mayoría de estos ataques se producen en pleno centro urbano, generalmente en medio de la actividad cotidiana de los pobladores y en varios casos han provocado víctimas colaterales, afectando a personas que no tienen ninguna relación con la guerra de los narcos.

Tras los atentados, los efectivos de la policía local y las autoridades del sistema de justicia no han podido hacer mucho, demostrando su ineficacia absoluta para detener esta oleada de violencia, que constituye un riesgo permanente para todos los ciudadanos y que afecta en gran medida a la vida diaria, como a las actividades productivas y económicas de los pobladores.

Es urgente que las instituciones del Estado y principalmente del Poder Ejecutivo procedan a sentar una mayor presencia de seguridad e institucionalidad para detener esta racha de crímenes, que perjudican en gran medida al desarrollo de una próspera región.

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