Correo Semanal

Desde el mito hasta la filosofía indígena

 

Miguel H. López

La filosofía guaraní (la de los mbyá, en particular) existe. Esta es una realidad que se revela desde sus mitos más referenciales y constituye una constatación local no comprobada antes a través del escrutinio científico-académico. Esta verdad es una de las que emerge con fuerza en el libro Logos guaraní, apuntes de pensamiento ético-político paraguayo, de Cristian Andino, que a mediados de febrero será presentado bajo el sello del Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica.

La obra debió esperar 6 años para verse impresa. Dislates de la burocracia del Estado –Secretaría Nacional de Cultura– y otros avatares de las nunca infaltables urgencias llevaron a que finalmente Andino profundizara el análisis y lo extendiera, dando como resultado una obra que permite una prístina mirada sobre el pensamiento indígena.

Explica que halló intuiciones sobre la filosofía guaraní en textos del lingüista y antropólogo jesuita Bartomeu Meliá. A partir de allí comienza una exploración que lleva a abrevar en los mitos mbyá recopilados por autores clásicos de la antropología como León Cadogan, Egon Schaden, Curt Unckel Nimuendajú y el mismo Meliá.

El estudio toma tres principios básicos que se sustancian en el Yvy Marane’ÿ (la tierra sin mal), el Ñande Reko (nuestro modo de ser) y el Ojopoi o jopói (la economía de la reciprocidad). El ñande reko –explica– es la forma de ser. Nosotros somos, pero el somos está relacionado con el lugar en donde estamos, el tekoha (el lugar en donde vivimos-donde somos) que a su vez está asociado al teko (ser): yo soy en un lugar, yo soy en la tierra y eso está asociado con la búsqueda de la tierra buena. Si yo soy en un lugar ese lugar debe ser bueno. Es una ética comunitaria. Yo no puedo ser si vos no sos. Yo no te puedo quitar tu tierra. Hay una reivindicación ética del lugar, somos colectivamente. Yo no puedo ser si alguien no es.

Entonces, sigue explicando Andino, el ser debe buscar condiciones y eso se establece en la política. Para yo ser debo buscar condiciones que me permitan ser, eso es política. Esas condiciones suponen comer, la economía de la reciprocidad. Hay toda una construcción y una crítica al sistema vigente, es contrahegemónico el pensamiento mbyá, acota.

Filosofía intercultural

El contenido del libro, puntualiza Andino, está dentro de una tradición latinoamericana de filosofía intercultural. Mediante este recorrido supera lo unívoco del Logos griego, del pensamiento que indica que en el mito no hay filosofía. Lo que hice fue rescatar el Logos, destaca. Hay Logos en el mito. Entonces se puede hacer filosofía desde o a partir del mito. Ese es el primer hallazgo. No hay univocidad del Logos, hay polifonía, puede expresarse de diversas maneras, y una de esas expresiones es el mito. Ese es un rescate que ya se hace en la filosofía latinoamericana. En el caso de la mitología mbyá que se estudia hay un Logos que origina todo, una palabra de la que nace todo: Logos como discurso, como palabra, puntualiza.

Categorías políticas, económicas y éticas

La idea es mostrar que se puede encontrar pensamiento filosófico dentro de mitologías indígenas, que se los puede rescatar y mostrar, acota Andino.

Luego amplía sintetizando que dentro de esa construcción mítica que se puede rescatar se encuentran categorías políticas, categorías éticas, categorías económicas, que pueden servir hoy a la sociedad. Puede servirnos para revisar la manera en que hacemos política, para revisar nuestras convicciones personales, nuestras convivencias, insiste. La idea es mostrar que hay elementos que nos pueden servir para pensar nuestra realidad política, el poder. Porque hay un concepto de poder, cómo se maneja el poder, cómo se administra el poder, cómo se administran las relaciones, el valor de la palabra dada y revelada... Aquí hay un valor de la palabra, yo soy mi palabra: El concepto ético comunitario es: Yo soy si tú eres.

La propuesta de Andino quiebra la tradición positivista liberal que considera todo lo indígena como bárbaro, incivilizado; una idea cuya rémora sigue instalada en muchos niveles de la vida nacional. De igual modo pone en evidencia el nacionalismo cimentado desde el Estado y los diversos gobiernos que enaltece la herencia indígena en perimidos términos raciales, pero prefiere pulverizarlo de la existencia social. Todo es revisado y puesto en análisis.

Igualmente, la propuesta de Andino pone en cuestión la univocidad del pensamiento griego sobre la filosofía. Esto conteste con la tradición que trae de su propia formación: especializado en filosofía para la liberación, filosofía intercultural y la filosofía que trabaja desde el giro decolonial del pensamiento latinoamericano actual.

Admite que el borrador del libro fue discutido en diversos ámbitos, antes de su versión final. Opinaron sobre él estudiantes de Filosofía y profesionales del ámbito. Fue criticado duramente, recuerda el autor, quien asume que uno de los grandes aportes recibidos fue el entender el cuidado que uno debe tener cuando analiza estas cosas. Tenemos un poco el peligro de la occidentalización, de contaminar los mitos indígenas en un afán de erudición académica y hacemos una lectura extremadamente occidental del fenómeno, empezando con el título.

El Logos, el Mito

Volviendo al mito, que comienza a ser el eslabón de una línea de investigación que seguirá ahondándose como alternativa al pensamiento hegemónico, señala que es el modo en que se explican aquellos aspectos de la vida o de la realidad usando un lenguaje simbólico.

La griega –retoma– es una filosofía de gran precisión, pero es una de tantas formas de hacer filosofía. Porque hubo filosofía en todas las culturas neolíticas. Algunas con gran desarrollo como la griega, otras con desarrollos diversos. Porque la razón como que tiene dos caras, el Logos tiene dos caras. La cara unívoca de precisión lógica y la cara simbólica en el mito. El mito es el contrapunto a la razón. No es puro cuento. Es una narrativa simbólica que busca explicar simbólicamente un fenómeno, no se lo puede entender literalmente. Cuando uno deconstruye explica el sentido, entonces encuentra una razón latente en el mito.

La filosofía siempre será necesaria en la vida de las personas. Andino lo entiende como un asunto fundamental, que no se base en la utilidad, sino en aquello que permite entender y subvertir, en comprender e incidir en la realidad para su transformación, en la vida misma. Porque la Filosofía subvierte, pregunta, interpela, puntualiza. Por esta razón a muchos les resulta peligrosa...

Se dice filosofía de muchas maneras, porque se dice Logos de muchas maneras, reanuda el autor sobre este punto. Filosofía significa amor a la sabiduría. Pero la hegemonía de la filosofía la dio el Logos griego, se hace filosofía cuando se supera el mito a través del Logos. Es decir, un discurso racional que supera el discurso mítico simbólico. Ganamos precisión conceptual y perdemos la riqueza del símbolo, de lo mágico, lo numismático. Se vuelve una filosofía griega por antonomasia. Los griegos hacen filosofía, los demás quizás piensan, hacen pensamiento. Lo primero es la crítica de esa univocidad. Aristóteles decía el que ama el mito debe ser llamado filómito, así como el que ama el Logos debe ser llamado filólogo, amor al mito, amor al Logos. Ambos son igualmente filósofos. Ya lo decía en la Metafísica hace 26 siglos.

Dejá tu comentario