Deportes

Deporte y prensa

Por Miguel Maria Michelagnoli michelagnoli@gmail.com

En un simple partido de fútbol culminó el montado drama mediático de la final de la libertadores. Casi 30 días se extendió la tragicomedia que por cierto habrá estado digitada por oscuros intereses.

Cuantiosas cifras de derechos televisivos, alivianaron quizás el bochorno compartido de dirigentes argentinos y fuerza de seguridad pública. Quedó en evidencia el riesgoso esquema que corroe al fútbol en un coctel de mafias conectadas a los dirigentes. Con esta receta; lo que debió ser una celebración deportiva de alta dimensión futbolística y vigencia mundial de talentos rioplatenses, acabó siendo un caldo mediático en provecho económico y desprestigio simultáneo de los dos grandes del fútbol argentino. Pésima ecuación para el fútbol sudamericano.

El juego en sí fue alucinante, los técnicos de cada equipo supieron sobrellevar la presión del mundo deportivo para ofrecer demoradamente un espectáculo de alto nivel. Gallardo en reunión de prensa, supo ubicar a los periodistas con coraje al decir; “es solo un partido de fútbol más” y continuó, “el que pierda o gane no le cambiará la vida”. Una acotación riquísima en sus implicancias. Era un designio de mal gusto predecir para el perdedor el destierro.

Los atletas de élite, como Federer y otros, no se cortan las venas al perder una final de Wimbledon. El vuelve a su casa, juega con sus hijos y sigue entrenando para el próximo partido. No está en vitrina la valía de su persona. El deporte es perder, mejorar y volver a intentar.

La prensa vende emociones extremas que desubican a los jóvenes sobre la real dimensión del deporte. La presión psíquica ejercida con la amplia repercusión de la crisis, la sintieron ambos equipos que fueron diezmados por el cansancio de la espera.

Quedan como coralario varias reflexiones:

1- El talento del jugador sudamericano y especialmente argentino sigue vigente.

2- Los dirigentes deben reflexionar sobre los esenciales intereses del deporte cuando vapulean la esencia del fútbol.

3- Los medios deben administrar con más criterio sus mensajes que afectan a toda la sociedad deportiva. Una final de Copa, aun siendo de calibre mundial, seguirá siendo solo eso, un partido más, aunque al ganador se le adjudique la gloria y al perdedor el ocaso.

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