Editorial

Demandas campesinas e indígenas no son imposibles de cumplir

El mes de marzo cierra con conflictos indígenas y campesinos, que si bien tienen diferencias, comparten causas comunes y tienen, con matices, soluciones similares. Entre los principales problemas están la falta de acceso a la tierra y a servicios públicos de calidad y la ausencia de oportunidades económicas que les permitan garantizar los ingresos necesarios para una vida digna. Las demandas de campesinos e indígenas tienen como fin último contar con un entorno favorable para su autonomía económica, demanda que tiene cualquier ciudadano adulto que desea trabajar, producir y ganarse su propio ingreso. Estas condiciones existen en Paraguay, por lo que no constituyen demandas imposibles de cumplir.

El acceso a la tierra constituye un elemento común al campesinado y a los pueblos indígenas. Paraguay cuenta con suficiente tierra para que produzcan sus habitantes. El problema es un inadecuado funcionamiento del mercado, el incumplimiento de las leyes que protegen la soberanía territorial y el acaparamiento vinculado al prebendarismo político y económico. Una demanda directamente relacionada a la tierra y el modelo productivo, a la diversidad, a los activos económicos, y que involucra también a la calidad de la producción relacionada a importantes niveles de agroquímicos en los alimentos.

Cada vez son más evidentes las consecuencias negativas sobre el clima y sobre la salud de las personas. La evidencia empírica muestra que si continuamos con esta tendencia, los riesgos a la vida de los seres humanos aumentarán drásticamente.

Desde esta perspectiva, los problemas que enfrentan campesinos e indígenas no se limitan a ellos sino a toda la población ya que el resto de la sociedad consume alimentos, toma agua y sufre las consecuencias del calentamiento global y de la agudización de eventos climáticos de los que somos testigos cada vez con mayor asiduidad y fuerza destructiva.

El acceso a los servicios públicos sabemos que es un problema que afecta a toda la población, pero particularmente a la rural.

La baja calidad de la energía eléctrica reduce oportunidades económicas y el bienestar en el hogar. Esto a pesar de que Paraguay es un país líder en el mundo en producción de energía limpia. Los servicios de agua potable, saneamiento, telefonía e internet son imprescindibles para garantizar condiciones sociales y económicas medianamente aceptables.

El acceso a mercados con infraestructura vial de todo tiempo no es solo una demanda campesina sino de cualquier productor agropecuario. De hecho, en los últimos años ha habido una fuerte inversión en este ámbito gracias al endeudamiento con bonos soberanos; sin embargo, aún no ha llegado a las zonas en las que se ubica la agricultura familiar.

La inclusión financiera es un objetivo que está desde hace años en los planes de gobierno estatales.

Existen instituciones públicas con dicha competencia; sin embargo, sigue siendo baja la cobertura y, algunos productos financieros solicitados por los campesinos son casi inexistentes, así como el seguro agroclimático.

Como se puede ver, no hay nada que estos dos sectores demanden que salgan por fuera de las demandas de cualquier ciudadano que busca producir y mantener su familia con honestidad. Gran parte de las mismas están garantizadas en la Constitución y existen las instituciones encargadas e incluso políticas públicas con recursos. Solo es necesario tomar en serio y garantizar el compromiso de las autoridades y funcionarios públicos con responsabilidad en estos ámbitos.

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