Correo Semanal

Del saber como único espacio de libertad

 

MaríaGloria Báez

Nacido como Paul-Michel Foucault en 1926 en Poitiers, Francia, pasó su adolescencia bajo la ocupación nazi de Francia. Foucault fue un adolescente rebelde, un autodenominado delincuente que no comenzó a sobresalir en el estudio académico hasta que sus padres lo inscribieron en una estricta escuela secundaria jesuita en 1942.

Foucault pasó a la École Normale Supérieure (ENS), la universidad más prestigiosa de Francia, en 1946, donde estudió el equivalente a una licenciatura en Sicología y una maestría en Filosofía. En la ENS, Foucault leía vorazmente, influenciado por el trabajo de Karl Marx, Friedrich Nietzsche y Georges Bataille, mientras exploraba el mundo de la subcultura gay subterránea de París. Foucault estuvo bajo la tutela del intelectual marxista Louis Althusser, quien asumió un puesto en la ENS en 1948. Althusser, impregnado de las tradiciones intelectuales y políticas marxistas, convenció a su alumno de unirse al Partido Comunista Francés, pero la experiencia de Foucault sobre la homofobia y los incidentes de antisemitismo en su interior lo desanimaron. También rechazó el enfoque centrado en la clase de la teoría de Marx y nunca se identificó como marxista.

CONSTRUCCIONES SOCIALES

Durante los siguientes años enseñó cursos universitarios de Sicología mientras estudiaba las obras de Pávlov, Piaget, Jaspers y Freud al tiempo de estudiar las relaciones entre los médicos y pacientes en el Hospital Sainte-Anne, donde había sido paciente después de su intento de suicidio en 1948. Luego de su primer puesto universitario, trabajó como diplomático cultural en universidades de Suecia y Polonia, mientras completaba su tesis doctoral. Su tesis titulada Historia de la locura en la época clásica, es un profundo y complejo tratado sobre el rol de la locura en la sociedad occidental. Argumenta que la locura es una construcción social originada en las instituciones médicas, diferente de la verdadera enfermedad mental, y una herramienta de control social y poder. Esto, junto con sus próximos dos libros, El nacimiento de la clínica (1963) y Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas (1966), muestra su método historiográfico conocido como “arqueología”.

A partir de la década de 1960, Foucault realizó diversas conferencias y cátedras en universidades de todo el mundo, incluidas la Universidad de California-Berkeley, la Universidad de Nueva York y la Universidad de Vermont. Durante estas décadas, Foucault se hizo conocido como un intelectual y activista público comprometido en nombre de los problemas de justicia social, incluidos el racismo, los derechos humanos y la reforma penitenciaria. El activismo de Foucault dejó una huella especialmente fuerte en su trabajo durante los años 70 y principios de los 80.

La contribución intelectual clave de Foucault fue su habilidad para ilustrar que las instituciones, como el sistema penal, la ciencia, la medicina, a través del uso del discurso, crean categorías de sujetos para que las personas habiten y convierten a las personas en objetos de escrutinio y conocimiento. Así, argumentó, que quienes controlan las instituciones y sus discursos, ejercen el poder en la sociedad, porque dan forma al resultado y trayectorias de las vidas de las personas.

Foucault también demuestra que la creación de categorías de sujeto y objeto se basa en jerarquías de poder entre las personas y, a su vez, en jerarquías del conocimiento, por lo que el conocimiento de los poderosos se considera legítimo y correcto, y el de los menos poderosos es considerado inválido e incorrecto. Sin embargo, es importante destacar que enfatizó que el poder no está en manos de los individuos, sino que se desarrolla a través de la sociedad, vive en instituciones y es accesible para quienes controlan las instituciones y la creación de conocimiento. Consideró el conocimiento y el poder inseparables, y los denominó como un concepto, conocimiento / poder.

2019 es el año en el que se conmemoran los 35 años de la muerte de Foucault. A su muerte en 1984, Michel Foucault dejó una carta en la que afirmaba que no quería una publicación póstuma de su obra. Sin embargo, la misma en general, lo ha convertido en el autor citado con mayor frecuencia en las humanidades.

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