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De vendedor de helados a estudiante de medicina

Desde su niñez, Arturo creció convencido de que quería dedicarse a la medicina y servir a los más necesitados, pero la situación económica de sus padres no le permitía costear sus estudios. Sin embargo, no desistió y decidió vender helados, logrando ingresar en el puesto siete de medicina.

Arturo Alfonso Vera es un joven de 20 años oriundo del barrio San Pedro Etapa 1 de Encarnación, donde vive con sus padres y hermanos. Hace algunos años culminó la educación secundaria y actualmente se dedica a la venta de helados.

Su padre es olero y su mamá tiene un pequeño puesto de venta de ropas íntimas, por lo que postularse para los exámenes de ingreso a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Itapúa estaba fuera de su alcance.

Con el objetivo claro, apenas culminado su colegio intentó ingresar, pero no logró su objetivo en el primer intento, situación que por un momento lo hizo dudar de su vocación.

"La gente me decía: Medicina no es para vos, es muy caro, estudiá Enfermería", recordó Arturo a Telefuturo.

"Pero mis padres me dijeron que Dios me iba a dar la capacidad de sustentarme en toda mi carrera y con esa convicción me fui", comentó el estudiante.

En una revancha y con 280 postulantes, Arturo volvió a intentarlo e ingresó en el lugar número siete, convirtiéndose en un testimonio de esfuerzo y superación.

"Desde chico, siempre me di cuenta de la capacidad de mi hijo, era inteligentísimo en Matemáticas, pensé que podía ser profesor, pero él siempre me decía: 'Medicina, mamá'", comentó la orgullosa madre entre risas.

Como aún le falta comprar libros y matricularse, Arturo sigue vendiendo helados y ahorrando para los demás gastos que se puedan presentar, ya que es consciente de que una vez iniciadas las clases tendrá que dedicarse a su carrera todo el tiempo.

"Sin estudio nada podemos hacer, es la mejor arma que un joven puede tener. Nadie te puede sacar el conocimiento que uno tiene", aconsejó finalmente el joven.

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