Sucesos

De Souza fue la pieza que llevó al más grande decomiso de cocaína en el país

Ezequiel de Souza (32) es un ciudadano cuyos negocios siempre se relacionaron con la ilegalidad y la corrupción, según fuentes de Inteligencia. La operación Águila Negra le cortó las alas.

Ezequiel de Souza Gómez, nacido en la ciudad de Salto del Guairá, el 26 de marzo de 1980, fue la pieza clave que llevó a la Senad a decomisar el más grande cargamento de cocaína que se haya registrado en el país, el sábado 10 de noviembre pasado, en la localidad de La Paloma, Departamento de Canindeyú, donde cayeron 1.748 kilogramos de la droga. Además, fue la punta de la madeja que llevó a la conformación del operativo Águila Negra, con el cual se desarticuló esta banda dedicada al trabajo tercerizado de acopio y redistribución de la cocaína.

Formado en medio de grandes hombres ligados al contrabando de cigarrillos, De Souza armó en la comunidad de Guavirá, de La Paloma, su base y supuestamente empezó a brindar su servicio tercerizado de productos de electrónica. Con fuertes mafias productoras de Ciudad del Este se armó con gran potencial y su labor consistía en transportar la carga del Este del país hasta su base, empaquetarla y luego enviar los productos al Brasil. Por este supuesto negocio fue investigado.

Pero la capacidad de negociación le dio a De Souza la posibilidad de garantizar que las mercaderías lleguen a destino y en buen estado, empezando así su cadena de contactos con poderes policiales y judiciales, tanto de Paraguay como del Brasil.

Su astucia para penetrar los organismos de seguridad le permitió trabajar con agentes de la misma Policía Federal brasileña. Incluso, la organización de De Souza tenía horarios estrictos de vuelos, para no ser vistos por los aviones tucanos brasileños. "Cuando los tucanos bajaban, él cruzaba la frontera y llegaba a São Paulo para dejar la mercadería. Ahí pagaba y volvía", revela el informe de Inteligencia.

Así le fue hasta que cambió de rubro, pero con la misma finalidad y en la misma base.

CORRUPCIÓN. De Souza utilizó su estructura del contrabando para trabajar en el tráfico de cocaína. Ya el negocio era de mayor ingreso y fue más alta la "inversión" para que los organismos de seguridad no lo molesten.

Así seguía garantizando "seguridad" y los productores de cocaína de Bolivia y Brasil vieron en él un aliado perfecto. Los antidrogas locales descubrieron su negocio, aunque sin conocer su infrastructura. Pero este hombre sabía cómo solucionar el inconveniente: USD 20 mil en efectivo mesuales por más de un año.

CAÍDA. Al asumir como ministro de la Senad, Francisco de Vargas conformó un equipo y empezó a trabajar.

Cuarenta hombres, compuestos por agentes especiales de la Senad y miembros del Batallón conjunto de las Fuerzas Especiales de la Armada -entrenados directamente por la DEA- realizaron el trabajo de inteligencia y seguimiento.

Cayeron cargas de droga que dieron indicios de dónde provenía la cocaína, pero la estrategia para despistar a los responsables fueron varias, para que De Souza no sospechara que era seguido, aunque paso a paso se iban acercando a él.

Mientras algunos hacían la vista gorda, la cocaína llegaba de Bolivia y se le daba volumen y luego pasaba directamente a lado brasileño por aire, donde esperaban sus aliados. Otras cargas, simplemente bajaban en la base narco, reportaban y cargaban combustible y esperaban la hora indicada para volar de nuevo.

Hasta que llegó el sábado 10 de noviembre pasado. Varios días antes, los antidrogas esperaron en los montes el momento exacto para entrar, y lo hicieron, sin hacer un solo disparo detuvieron a 19 hombres, se incautaron de los 1.748 kilos de cocaína, cinco avionetas, cuatro camionetas y armas de guerra.

Operación Águila Negra

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