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De ocupar un edificio abandonado a investigar a nivel de nanotecnología

Los expertos del Núcleo de Investigación y Desarrollo Tecnológico (Nidtec) de la Facultad Politécnica de la UNA pasaron de no tener lugar donde investigar a estudiar diversas partículas a escala nanométrica.

Corría el año 2008 y varios investigadores repatriados por la Universidad Nacional de Asunción (UNA) no tenían un espacio físico donde empezar a imaginar siquiera los lineamientos de los proyectos científicos que iban a desarrollar. Un grupo de ellos vio la oportunidad –años después– y no dudó en ocupar un ocioso edificio que está dentro de los tejidos del campus universitario de San Lorenzo.

“Teníamos un lindo edificio que no le pertenecía a nadie, construido por nadie, en terreno de nadie”, comenta el Dr. Christian Schaerer, coordinador del Laboratorio de Computación Científica y Aplicada del Nidtec.

“Una vez hubo una conspiración y los investigadores no tenían lugar, entonces vinimos y tomamos el edifico”, cuenta y compara entre risas: “Tipo campesinos sin tierra, éramos investigadores sin laboratorio”.

Las autoridades de Politécnica UNA colaboraron con las gestiones para que ese predio pase a nombre de la facultad. “Se formalizó definitivamente al poner bien los vidrios. Se hizo la licitación, se pidió permiso a la Municipalidad, pagamos y fue nuestro por usucapión”, resume Teodoro Salas, decano de la institución.

El Nidtec está a la izquierda de la entrada al campus de la UNA por Avda. Mcal. López.

INNOVACIÓN. Desde el 2012 aplican las líneas de investigación que hoy suman siete: matemática aplicada, ciencia de la computación, imágenes, optimización computacional, ingeniería de software –orientada al área de informática y salud–, biomateriales y nanotecnología y bioinformática.

El laboratorio de esta última se habilitó en abril pasado con la Dra. María José Fernández, quien regresó de España. Ella investiga la “topología del ADN”, donde combina técnicas de biología molecular con simulación informática.

En tanto que la sala de biomateriales está evolucionando a la nanotecnología (estudio de materias a nivel de átomos) con la compra, primero, de un difractómetro de rayos X, adquirido el año pasado mediante el programa Prociencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). “Este equipo que está aquí es único en el país –señala el difractómetro– y el otro que va a llegar también es único”, dice sobre el “microscopio electrónico de barrida” cuya compra gestionan.

Schaerer indica que en el laboratorio a su cargo analizan cristales, metales y líquidos y trabajan en dos líneas principales: contaminación e implantes con materiales compatibles con el ser humano.

El difractómetro mediante rayos X localiza la posición de los átomos en la estructura cristalina. “Queremos determinar el procedimiento de nano-cualidad de harinas”, menciona la Dra. Magna Monteiro, mientras un estudiante de grado reducía una muestra.

Poseen otro dispositivo que emplea tecnología infrarroja que “hace estudio de composición química completa de matrices de hierro y aluminio”, explica Monteiro.

En esa sección cuentan, además, con un microscopio cuya capacidad solo les muestra hoy la superficie de los elementos. “El que estamos comprando nos va a permitir entrar en la nanotecnología, y para mí, eso es un orgullo; todo el complejo (del Nidtec) se resume en este tipo de equipos”, resalta.

A su criterio, el motor de los proyectos científicos del país es Prociencia y “eso no se tiene que cortar”, dice, pero “hay que lograr que sea más eficiente”.

Investigadores jóvenes y revolucionarias técnicas

La bióloga molecular María José Fernández comenta que en el último congreso de topología del ADN al que asistió, en Suiza, los investigadores “se vieron sorprendidos por la juventud” de los científicos paraguayos.

El novel laboratorio de bioinformática lo integran dos pasantes, estudiantes de la carrera de biotecnología, que realizan prácticas bajo la mirada de la Dra. Fernández. La experta refiere que utilizan una técnica nueva, llamada CRISPR, que permite “editar un genoma para delesionar algunos genes que están activados en células que son resistentes a algunos agentes antitumorales”, explica.

El decano de Politécnica UNA resalta que allí “se trabaja con las inferiores” lo que les permite formar un equipo cada vez con más integrantes. “Lo que queremos es formar esa masa crítica”, interpone Cynthia Villalba, coordinadora del Nidtec. Lo que les falta es la parte de cultivos celulares. Esto lo compensan, por ahora, con un acuerdo con el Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud (IICS).

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