Correo Semanal

De la identidad a la normalización de la lengua

Jukka Havu es un docente y lingüista finlandés que estuvo presente en el II Foro de Políticas Lingüísticas realizado en Asunción. Habló con el Correo Semanal de la experiencia bilingüe de su país. Por Mario Rubén Álvarez

Poeta y periodista- alva@uhora.com.py

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Finlandia --ubicado al norte de Europa--, con cinco millones de habitantes y 340 mil kilómetros cuadrados, presenta el curioso caso de una nación que en escasos dos siglos logró convertir una lengua anteriormente hablada solo por una minoría en idioma de la mayoría.

El profesor Jukka Havu, catedrático de Francés y Castellano de la finlandesa Universidad de Tampere, estuvo en Asunción. Tomó parte del Segundo Foro de Política Lingüística del Paraguay, que se realizó en el Congreso, donde se refirió a la experiencia en materia de normativización y normalización del finés.

Proceso de crecimiento del finés

El docente explicó que las lenguas oficiales de su país son el finés y el sueco. "Actualmente, el 94 por ciento de la población habla la lengua propiamente originaria del lugar y el 6 por ciento, el sueco", explica de entrada.

Durante seis siglos, Finlandia estuvo bajo el poder de Suecia. Obviamente, la lengua mayoritaria era el sueco. A comienzos del siglo XIX solo el 25 por ciento de los habitantes de su territorio hablaban el finés, explica Havu.

"En 1809, tras la guerra sueco-rusa, ganada por estos últimos, las tropas del zar se apoderaron de nuestro suelo. Curiosamente, Rusia nos concedió un ducado autónomo. Ese cambio fue de gran relevancia para Finlandia. A la larga, fue lo que determinó su independencia lingüística. De la cuarta parte que hablaban el finés y el 75 por ciento el sueco, la lengua de prestigio, se revirtió la situación. La proporción, en no muy largos años, pasó a ser de 90 a 10", recuerda el docente.

El ingrediente político fue un factor decisivo en el cariz que iba tomando la experiencia de las lenguas del lugar. Los historiadores probaron que el finés era autóctono. "Los nacionalistas decían: 'Ya no somos suecos, no queremos ser rusos, seamos finlandeses'". Ese es un punto de partida de gran trascendencia, porque marcará la tendencia y la actitud con respecto al finés.

Las ideas románticas anclaron en las frías tierras finlandesas y pronto adquirieron partidarios a ultranza. Los intelectuales descubrieron las riquezas del pueblo y trabajaron para construir un Estado con valores renovados.

Lo oral y lo escrito

En 1835, lo oral tiene el fuerte respaldo de lo escrito a través de la primera versión de la Epopeya Nacional. El libro reunía parte del universo de la oralitura compuesta por mitos, poemas, cuentos y otras formas de expresión de la cultura popular.

"Ese fue un momento importante. Luego, en 1869, aparecería la obra de ficción Los siete hermanos. Salvando las distancias, equivale al Quijote para el castellano. El proceso de crecimiento y fijación de la lengua se iba extendiendo a través de los escritos y la lectura", observa.

Los procesos de normativización y normalización encontraron un punto de inflexión en 1863. "Ese año, el zar Alejandro II, a quien el pueblo de Finlandia considera muy importante, promulga el decreto lingüístico que será muy importante en el establecimiento de la igualdad de las dos lenguas. El zar adoptó una actitud favorable con un sentido pragmático, para evitar los conflictos que acarrean las limitaciones a lo que es propio de una nación", agrega el profesor Havu.

Anteriormente, en 1855, cuando se crearon las escuelas elementales, el finés ya había entrado a las aulas como lengua enseñada y de enseñanza, lo cual aceleró el aumento del segmento poblacional que la hablaba con competencia.

En el siglo XX, los avances se dan de manera más acelerada. En 1906, Finlandia se convirtió en el primer país del mundo en permitir votar a las mujeres.

En 1917, a consecuencia de la revolución rusa, Finlandia se independiza. "Para entonces, el finés ya estaba en franca consolidación", acota.

Incidencia en la calidad de vida

En cuanto a las características del finés, Havu menciona que tiene mucha expresividad léxica y onomatopeyas. "Es una lengua diferente a las indoeuropeas. Es del tronco de las lenguas urálicas, emparentada con el húngaro y el estonio", agrega.

Otro aspecto relevante que menciona es la incidencia del finés en el alto índice de calidad de vida que llevan los finlandeses. "En 1867, la hambruna de Europa había matado al 10 por ciento de la gente, es decir a 200.000 personas. Hoy es una de las naciones más prósperas. En parte el éxito se debe al uso del finés, que nos otorgó una identidad y una solidaridad que antes no existían. Fue un elemento de unión, de cohesión. El proceso de normalización tuvo consecuencias socio-políticos de gran trascendencia", concluye el docente universitario finlandés.

Jukka Havu y el guaraní

El profesor Jukka Havu vino al Paraguay invitado por Patricia Duarte, coordinadora del II Foro de Políticas Lingüísticas. Ella le había conocido en Finlandia. Ese contacto permitió que el docente universitario se interesara por el guaraní y viajara por sus propios medios para tomar parte del encuentro.

"Mis conocimientos del guaraní eran muy superficiales. No puedo decir que ahora son más profundos, pero aprendí muchas cosas en conexión con la gente que trabaja con la lengua", señaló.

"Nuestros procesos, en cierto modo, se parecen. Es muy importante que esa Ley de Lenguas que buscan se concrete, porque eso le permitirá al guaraní ocupar los espacios que hoy no

Breve perfil

El Dr. Jukka Havu es catedrático de lenguas románicas y director del Departamento de Lenguas Modernas y Traducción de la Universidad de Tampere (Finlandia). Tiene una formación de romanista y está especializado en los sistemas verbales (tiempo, aspecto y acción) de las lenguas románicas y ha escrito numerosos artículos sobre este tema. En cuanto a su docencia académica, ha ocupado diversos cargos como profesor de Español, Francés y Catalán en varias instituciones académicas. Además de su trabajo de lingüista y profesor universitario, ocupó la dirección del Instituto Cultural Finlandés en París (2001-2004), lo que le familiarizó muy profundamente con las múltiples manifestaciones de la cultura de su país. Desde el año 1986 ha publicado varios trabajos sobre política lingüística y sobre la normalización del finés, su lengua materna.

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