Interior

Culpan a secta religiosa por división en comunidad indígena

 

La comunidad indígena Apyka Rupa Pariri, distrito de Itanará, Departamento de Canindeyú, está inmersa en una profunda división debido al ingreso de una congregación religiosa, según uno de los líderes, Aurio Núñez. Esta situación desembocó en que varias familias ya no enviaran a sus hijos a la escuela local, y a que proyecten la construcción de una nueva institución educativa.

Núñez dijo que unas 40 familias decidieron prácticamente apartarse en un sector de la comunidad, dejando de enviar a sus hijos a la escuela, a pesar de que en ningún momento se les ha prohibido la educación. Todo esto ocurre luego de que una iglesia evangélica pentecostal Alianza de Jesucristo ingresara en la zona, propalando prácticas y ritos religiosos que no corresponden a los pueblos originarios, según Aurio Núñez.

El sector disidente está representado por el pastor Antonio González y Waldemar Benítez Fernández, quien se presentó como facilitador judicial. Cuentan con el respaldo de Néstor Flores, un dirigente de la Asociación de Parcialidades Indígenas (API), que impulsa el desmembramiento de la colonia, alegando falta de entendimiento para desarrollar los proyectos a favor de las familias.

En medio de esta incertidumbre generada por la división de los líderes, unos 27 alumnos asisten a clases en la precaria nueva escuela que hasta el momento no está legalizada, de acuerdo al informe brindado por el docente Alberto Isasi, supervisor indígena de la región.

“Tendremos reunión entre las partes para buscar una solución. El cacique actual Aurio Núñez debe autorizar para que pueda funcionar en forma legal dicha escuela”, aseguró Isasi. Elías Cabral

Dañados. Los alumnos son los perjudicados por la división.ELÍAS CABRA

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