País

Cuidado con la hidrovía

 

El año 1996, recién llegado definitivamente al Paraguay, el primer seminario en que participé fue sobre el tema de la hidrovía, del que conservo todavía el mucho material que nos dieron y escribí.

El resultado de aquel seminario fue que la hidrovía sería perjudicial para el medioambiente del Paraguay y solo provechosa para las pocas compañías que la usarían y abusarían para su propio provecho.

Y estudiamos los males que se siguieron de la hidrovía en el Danubio en Europa y del Misisipi en los EEUU y lo mucho que tuvieron que gastar luego para remediar algunos de los desastres creados.

Hacer una hidrovía del Paraguay es convertirlo, por así decirla, en una larga cañería de agua, sin problemas de curvas y de diferentes profundidades, por donde continuadamente pudieran navegar largos convoyes empujados por barcazas en ambas direcciones, día y noche.

Con este plan, la soja tendría ciertamente una rápida salida hasta el puerto de Buenos Aires, pero quedaría destrozado todo el sistema natural de lo que hoy es el curso y la cuenca del río Paraguay. Esto comenzando por lo que significa el pantanal (cuna de muchas especies de peses) , la pesca y los poblados que durante años se han ido construyendo en el curso natural del agua.

La cultura de la extracción llevada al máximo con el cultivo incentivado por los agroquímicos y el envío al exterior de sus productos forzando el río Paraguay con la autovía, con los años, nos convertirá en un desierto con una tierra esquilmada y en un caudal de agua desbocado por los cambios climáticos que nos causarán más mal que bien.

Los políticos tratan con demasiada ligereza los problemas que nos crea la agroindustria. El no ponerle impuestos a lo que más plata gana como es la soja y demás transgénicos ha empobrecido más a los carenciados. La hidrovía aumentará esto.

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