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Cucho amasó fortuna amparado en capos y sus amigos de la política

 

Edgar Medina Por Edgar Medina

Reinaldo Javier Cabaña Santacruz, de 33 años, alias Cucho, mantenía un perfil bajo fuera del Alto Paraná, pero en el departamento era conocido como narcotraficante. Así afirmó ayer el ministro de la Senad, Arnaldo Giuzzio, quien sostuvo que el hombre posee una estructura similar a un cartel de Colombia.

Cabaña Santacruz es apegado a los vehículos deportivos de alta gama, a juzgar por la colección de automóviles como Lamborghini, Audi, Chevrolet Camaro, entre otros, además de las lujosas camionetas de diferentes marcas que fueron incautadas por el Ministerio Público.

El ahora detenido llegó en un Lamborghini amarillo a la última fiesta de cumpleaños, en un centro recreativo, en el que desfilaron al menos siete grupos musicales.

El supuesto narco es considerado el cuarto más poderoso del Alto Paraná.

Su ascenso en el submundo del narcotráfico se habría fortalecido luego de que la Senad desbaratara el clan familiar liderado por Tomás Rojas Cañete, alias Toma’i. Fuentes policiales señalan que Cucho trabajó inicialmente para Toma’i y Fermín Centurión, según fuentes de la propia Senad.

Ello, sumado a su apoyo a políticos de la zona, como el actual diputado colorado Ulises Quintana o el ex diputado, también de la ANR, Tolentino Bobadilla, lo fue haciendo poderoso de a poco.

Es un admirador de Pablo Escobar Gaviria, fallecido narcotraficante colombiano, cuya fotografía gigantesca colgaba en dos inmuebles allanados.

Las imágenes fueron halladas en la sala de su domicilio de Ciudad del Este y en su casaquinta de Tacuaro, distrito de Juan Emilio O’Leary. También apareció, en una de sus redes sociales, su fotografía en el portal de la hacienda Nápoles, actualmente un museo, que era propiedad de Escobar.

Los hijos menores de Cucho estudian en un colegio privado católico, uno de los más caros de Ciudad del Este, según los antecedentes. La esposa o el padre se encargaba de trasladar a los pequeños en cualquiera de los vehículos de colección que poseían, hasta el miércoles último.

Además de sus apegos a los vehículos lujosos, Cabaña Santacruz era aficionado al fútbol.

Integró el equipo de la radio 94.3 FM, que emite señal en frecuencia modulada, en uno de los torneos de amistad, realizado por los trabajadores de medios de comunicación de Ciudad del Este.

Para el ministro de la Senad, el clan familiar habría comenzado a operar entre 5 a 10 años atrás, atendiendo a la estructura con la que contaba para el tráfico de cocaína al exterior, Brasil, que sería su principal mercado. En una de las fotografías de perfil de sus redes sociales, Cabaña Santacruz aparece pilotando un avión. Se supo que estaba por recibirse de abogado, carrera que estuvo llevando adelante en una universidad privada.

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