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Cuánto se gasta antes del inicio de clases y cómo reducir costos

Las clases están por comenzar en la mayoría de las instituciones educativas y los gastos se multiplican. En esta nota conocerás cuánto se invierte, aproximadamente, en útiles y uniformes para cada hijo, y encontrarás algunos consejos, tanto para ahorrar gastos como para reducir el estrés de los preparativos al inicio del año escolar.

Por Karen Núñez - @karencitanunez

El inicio de las clases está cada vez más cerca. Aunque muchas escuelas y colegios privados comienzan antes, el 21 de febrero arrancará el año escolar en todas las instituciones públicas del país. Esta época es una donde se combinan muchos gastos, preocupaciones y ansiedad, pero también propicia el trabajo, el entusiasmo y la creatividad.

Los primeros tienen origen en la larga lista de útiles que hay que comprar, cuotas, nuevos profesores y los muchos desafíos del año escolar. Los segundos, porque, de hecho, la preparación lleva mucho trabajo, pero este puede realizarse con entusiasmo y de manera creativa, incluso en conjunto con los niños, que pueden colaborar para tener todo listo e iniciar las clases con la mejor de las ganas.

Cuánto se gasta en uniformes y útiles escolares

Tras un breve recorrido por el Mercado 4 y el centro de Asunción, esta es una muestra del costo de los uniformes escolares: Los precios de las remeras van desde los G. 15.000 en el Mercado 4; mientras que las camisas se consiguen desde G. 17.500; jumpers desde G. 34.000; polleras y pantalones de vestir cuestan G. 23.000 en adelante; y hay shorts deportivos desde G. 30.000, aproximadamente.

En el centro de Asunción, las camisas escolares tienen un precio mayor y van hasta los G. 45.000; polleras y pantalones de vestir pueden llegar a costar hasta G. 64.000; y los jumpers hasta G. 52.000. Por otra parte, el costo de los conjuntos escolares de buzo y pantalón ronda los G. 100.000.

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En cuanto a los accesorios, los precios de medias escolares están entre los G. 5.000 y G. 18.000; hay cintos a partir de G. 5.000 y también se consiguen a G. 39.000 y más; las corbatas cuestan entre G. 1.500 y G. 12.000. Mientras que calzados deportivos hay de todas las calidades, comenzando por los populares championes chinos a G. 20.000; mocasines se consiguen a precios entre G. 25.000 y G. 150.000 (los de cuero son los más caros); guillerminas desde G. 25.000 y hasta G. 190.000, las de cuero.

Las mochilas pequeñas se consiguen desde G. 30.000 y hasta G. 185.000; las grandes desde G. 40.000 sin ruedas y G. 130.000 con ruedas, en sus presentaciones más económicas. Estos precios pueden llegar incluso hasta los G. 250.000 sin ruedas y G. 490.000 con ruedas, dependiendo de la marca.

Los merenderos se consiguen a un precio de entre G. 39.000 y G. 100.000. Y hay cartucheras de todo tipo, a partir de G. 6.000 y hasta G. 55.000.

Sacando un promedio de gastos por hijo, eligiendo los artículos de menor precio, se pueden destinar fácilmente G. 200.000 a los uniformes de uso diario, de gala y de educación física. Comprando productos de mejor calidad y a un precio medio, el gasto ronda los G. 500.000.

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En cuanto a los útiles, tomando como guía la lista de un par de colegios privados capitalinos, el cálculo arrojó un gasto de G. 290.000 para un alumno de jardín de infantes y de G. 255.000 para uno del primer ciclo de la EEB y G. 270.000 para uno del segundo ciclo.

También algunas madres, consultadas por Última Hora a través de redes sociales, comentaron acerca de sus gastos ante el inicio de las clases. El gasto mínimo que reportaron fue de G. 300.000 en concepto de útiles, más unos G. 400.000 por los libros.

Consejos para reducir costos

Los consejos para reducir los gastos en esta época incluyen cosas que pueden deducirse fácilmente: Reciclar lo que se pueda, buscar precio y calidad y cuidar bien las cosas.

Algunos elementos como mochilas, cartucheras, uniformes e incluso cuadernos, lápices y otros útiles que quedaron del año pasado pueden volver a utilizarse. Por ello, es una buena idea comenzar por revisar nuestras pertenencias y seleccionar aquellas que están en buen estado y podrán seguir en uso o ser recicladas. Según Mirna Godoy, asesora de finanzas personales de la Fundación Principios de Vida, se debe analizar si realmente vale la pena renovar mochilas, estuches o loncheras que están en buen estado.

Tras una buena limpieza, remiendo o alargue de ruedos, el estudiante quizá pueda seguir usando los uniformes del año pasado, o que los utilicen sus hermanos menores, como seguramente es práctica común en muchos hogares. Gloria Morel, docente en la Escuela Anglicana San Andrés, afirma que los uniformes en buen estado también pueden venderse en ferias de garaje o a través de sitios de venta y trueque en redes sociales.

Libros. Averiguar si algunos libros de alumnos de grados superiores están en buen estado y pueden adquirirse a un precio reducido, es otra sugerencia de la docente.

Cuadernos. Para algunas materias, solo llegan a utilizarse unas páginas del cuaderno. De ser así, simplemente se pueden sacar las hojas usadas y cambiar el forro. Las carpetas de tapa dura y biblioratos también pueden desocuparse y renovarse con un cambio de forro.

Para los primeros días de clases, se puede armar un bloc de notas con hojas sobrantes de cuadernos o carpetas, hasta que se tenga la lista completa de útiles, aconseja también Morel.

Lápices. Quizá en el caso de la mayoría de los pequeños, terminar el año con más que un par de lápices, llega a ser todo un milagro. Pero, a veces, quedan algunos que se pueden seguir usando o que pueden guardarse como repuesto de los lápices que se pierdan durante el año. Lo mismo va para borradores, reglas y sacapuntas.

Para reducir las pérdidas de materiales, es también muy importante que todos estén debidamente identificados (etiquetas o rótulos), y es una buena idea revisar la cartuchera con los niños periódicamente, para saber si hay cosas extraviadas o que necesitan reparación.

Mochilas. A veces, por ahorrar, se compra una mochila barata pero de baja calidad, que a mitad del año tendrá que cambiarse nuevamente. Por ello, es recomendable buscar alguna que sea bien resistente, aunque probablemente no será la más económica, pero que finalmente podrá utilizarse todo el año e incluso al siguiente. También es recomendable, si se piensa en usar la misma mochila varios años, comprarla con colores neutros y pocos dibujos, y cada año se la puede personalizar con apliques, llaveros o pines.

Buscar los mejores precios. Godoy aconseja que se evalúen las diversas opciones de puntos de ventas. "Antes de tomar la decisión de compra, visite varios comercios y compare precios. Aproveche las ferias escolares y los descuentos o promociones que ofrecen librerías, supermercados y otras tiendas", afirma.

Otra opción es juntarse entre varias familias y comprar al por mayor, añade Morel.

Algunos prefieren ahorrar tiempo y estrés

Si lo que a uno le resulta más difícil es compaginar el tiempo para salir a hacer las compras, forrar cuadernos o hacer carátulas, existen personas y empresas que ofrecen estos servicios.

Por correo electrónico o por whatsapp, se puede enviar la lista de útiles y recibir el presupuesto de compra. Hay lugares que cuentan con servicio de delivery y cobro con tarjetas de crédito.

Algunos ofrecen servicio de forrado, caratulado y rotulado de los útiles (los útiles también pueden ser proveídos por el cliente), que cuestan entre unos G. 2.000 y G. 3.000 por cuaderno forrado; y entre G. 5.000 y G. 9.000 por cada carátula.

Además, se pueden adquirir las etiquetas (rótulos, mini rótulos) y carátulas impresas personalizadas, en combos. Los hay a partir de G. 30.000, que incluyen rótulos para cuadernos, rótulos para lápices y carátulas con diseño a elegir. Otros añaden toallitas de mano, cartucheras y hoppies, personalizados y en juego con los rótulos y etiquetas.

También hay quienes hacen las clásicas carátulas dibujadas a mano. Cristina Soto, por ejemplo, ama dibujar y pintar. Como siempre hacía carátulas para sus sobrinos, decidió ofrecer este servicio desde el año pasado, que le permite tener un ingreso extra. Comentó que consigue muchos clientes, gracias a las redes sociales, y que le apasionan las manualidades.

Ella resalta que muchas madres le dijeron que la elegían porque su trabajo les hacía recordar su niñez, cuando no existían las carátulas impresas. Cristina cobra G. 8.000 por carátula, pero hay variedad de precios y opciones.

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En cuanto a identificación de la ropa, comúnmente se opta por el bordado en toallitas y en otras prendas. También se venden etiquetas termoadhesivas que pueden adherirse a la ropa con el calor de la plancha. Estas últimas, hasta pueden personalizarse y ordenarse en línea, para luego recibirlas por delivery. Otra buena opción para identificar mochilas y bolsos son los pines y llaveros personalizados, que cuestan entre G. 12.000 y G. 15.000.

En resumen, hay un mundo de opciones, para todos los gustos y para todos los bolsillos.


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