Sucesos

Crimen organizado avanza en todo el país ante corrupción e inacción

Fiscal y académico advierten que es necesario un golpe de timón para evitar que la presencia narco llegue a un punto de no retorno. Grupos como el PCC y Comando Vermelho siguen creciendo.

Avance progresivo. Desde el asesinato de Jorge Rafaat, considerado por organismos antidrogas como un capo mafioso de la frontera con Brasil, grupos criminales brasileños expanden sus acciones en territorio paraguayo. Esto se da por la permeabilidad de instituciones como la Policía Nacional y el Poder Judicial y un sistema penitenciario que les permite seguir operando desde las cárceles e incluso captar cada vez más adeptos.

Si bien el ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, calificó la balacera en plena Costanera asuncena durante la fuga de Jorge Samura Samudio como un hecho aislado, en los últimos años se fueron multiplicando las acciones del crimen organizado en todo el país, ya no solamente en la frontera.

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“Durante años no se invirtió debidamente en todo lo que es la reforma penitenciaria y ahora estamos con esa consecuencia, la insurgencia de grupos que se sienten muy cómodos en la prisión, como el PCC y el Comando Vermelho”, explicó el fiscal antidrogas Marcelo Pecci.

Para el agente del Ministerio Público, aún no es tarde para frenar el crimen organizado y que Paraguay no se convierta en un Estado fallido, pero la reacción debe ser inmediata. “Necesitamos brindar a los reclusos un programa de readaptación, posibilidades de que el régimen de reclusión sea aprovechado debidamente, el trato digno, lo cual pasa también por la formación del personal penitenciario, las condiciones edilicias. También trabajar en el sistema judicial en el sentido de darle celeridad y salida a los procesos”, señaló.

En ese sentido, aseguró que es necesario también disminuir los niveles de corrupción, principalmente en organismos de seguridad. Hizo hincapié en valorar los conocimientos técnicos y la idoneidad antes que intereses particulares o político partidarios en puestos claves dentro del sistema de seguridad y penitenciario.

“Estamos en un estado de alerta máxima, de amenazas constantes de este tipo, no hay tiempo que perder porque la situación puede empeorar”, advirtió el fiscal.

CINCO AÑOS. Para Juan Martens, criminólogo y estudioso del crimen organizado en Paraguay, es clara la expansión que tuvieron en los últimos años grupos como el PCC, cuyos rubros principales son el narcotráfico, el tráfico de cigarrillos y el tráfico de armas.

“Hoy el PCC tiene presencia institucional, pero no tiene control absoluto del sistema penitenciario. Hay una disputa territorial al interior de las cárceles, que hace que el PCC se fortalezca cada vez más. De los 96 presos catalogados como PCC en Encarnación (donde hubo una fuga y un motín días atrás), solo 15 eran brasileños”, advirtió Martens.

“Si no tenemos un cambio radical en el sistema penitenciario en cinco años el PCC va a tener una hegemonía en todo el sistema penitenciario y tal vez salgan a hacer negocios fuera del sistema penitenciario, ocupando barrios, comunidades (como en Brasil)”, añadió el académico.

“Estos grupos criminales organizados entraron por la frontera brasileña y en principio solo estaban en ciudades fronterizas: Pedro Juan Caballero, Capitán Bado, Ciudad del Este. Hay un avance progresivo no solamente en el sistema institucional, sino en la zona de actuación. Llegaron a Asunción y van a seguir fortaleciendo su presencia en la capital si no se cambia la política penitenciaria y de seguridad. No podemos disgregar ambas cosas”, indicó y dijo que es urgente clasificar a los reclusos de acuerdo a su nivel de riesgo y reducir los niveles de corrupción institucional.

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