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Creyentes desafían a la crisis con tradicional fiesta del vito

 

A medida que las manecillas del reloj se aproximaban a las 12.00, la ansiedad y euforia comenzaban a aumentar a los pies del campanario, en la explanada de la iglesia Natividad de María de Guarambaré. Entre tanto –desafiando a la mentada crisis económica– una larga fila de devotos de la patrona de la comunidad aguardaba subir, por una estrecha escalera, hasta la torre del templo para el tradicional y centenario vito de dinero, peculiar manera de pagar promesas por parte de creyentes que desembarcan en el lugar cada 7 de setiembre, en víspera de la Natividad de María.

Una multitud de espectadores, principalmente niños y adolescentes, aguardaba que los billetes caigan desde lo alto. Tras entonar el Himno Nacional, al ritmo de la bandita, el sonido de la campana anunciaba a los promeseros el momento de liberar el dinero. Los billetes de G. 2.000 fueron los que más aleteaban en el aire entre pequeñas manos desesperadas por tomarlos.

En primera fila se ubicaban los niños, quienes en teoría eran los que tenían licencia de agarrar el dinero. Sin embargo, en los alrededores los adultos también estaban pendientes de que el viento soplara a su favor y ayudara a que los billetes se deslizaran hacia ellos.

Al culminar el vito, hombres y mujeres vestidos con trajes típicos se adueñaron de la pista para bailar La Galopera y otras músicas folclóricas. El despliegue de typói, polleras y sombreros piri dieron el colorido perfecto al festejo popular. Esta tradición se realiza cada año en coincidencia con las fiestas patronales de Guarambaré.

Promesas. “Tenía una infección de hueso. El doctor ya quería amputarme la pierna, entonces le pedí a la virgen Natividad de María que eso no pase y aquí estoy, con mis dos piernas, agradeciéndole de esta manera desde hace más de 10 años”, expresaba Eligia Picaguá, quien sostenía en su mano una bolsa transparente con efectivo.

Sonia López, por su parte, llegó con su pequeña Abigail, de un año, a quien vistió con el traje típico de paraguayita. “Mi pequeña nació prematura, estuvo dos meses llena de cables en el hospital San Pablo. Pero ahora está sana y no tiene ninguna secuela. Nuestro secreto es que nos encomendamos a la santa patrona”, resaltó emocionada.

Por la familia, por la salud, por el trabajo. Estos son los favores más frecuentes que los feligreses afirman recibir y por lo que van cada año a dar gracias.

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