Editorial

Control político del JEM y el CM es un retorno autoritario

La maniobra que derivó en la elección del senador colorado oficialista Enrique Bacchetta como presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados es un retorno al modelo autoritario de control político de los órganos que regulan a los magistrados y agentes fiscales, ya que su hermano Claudio Bacchetta preside el Consejo de la Magistratura. No hay que olvidar que Bacchetta fue miembro del JEM durante la presidencia de Óscar González Daher y casi nada hizo para evitar los escandalosos casos de tráfico de influencia y delitos que luego se comprobaron. Desde la ciudadanía se deben redoblar los reclamos para evitar que sigan estos casos.

Ignorando los reclamos de un gran sector de la ciudadanía, que busca que la Justicia ya no quede a merced del control de sectores políticos partidarios, esta semana se ha producido una maniobra en el seno del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), con una votación anticipada para elegir al próximo presidente del organismo, cargo que ha recaído en el senador colorado oficialista Enrique Bacchetta.

El propio actual presidente del JEM, Cristian Kriskovich, reconoció que la propuesta de ir a elecciones los tomó de sorpresa, ya que su mandato concluye recién el 19 de diciembre. Todo parece indicar que la operación responde a un plan para asegurar el control político de los organismos que regulan la actividad de los jueces y fiscales en manos de un sector político que responde al movimiento Colorado Añetete, que dirige el actual presidente de la República, Mario Abdo Benítez.

El panorama es aun más preocupante cuando el otro organismo paralelo al JEM, el Consejo de la Magistratura, es presidido por el abogado Claudio Bacchetta, hermano del senador. De esta manera, ambas instituciones no solo quedarán en manos de un sector político partidario que responde al actual Gobierno, sino incluso en manos de un clan familiar que tiene influencias tanto en el ámbito legislativo como judicial.

Se construye de este modo un esquema de poder muy similar al que había manejado el controvertido anterior presidente del JEM, el ex senador colorado Óscar González Daher, actualmente preso y procesado por tráfico de influencia y otros delitos, luego de que en medios de prensa se divulgaron los audios de grabaciones de conversaciones telefónicas en las que se desnudó una red delictiva que coaccionaba y manejaba a los agentes de la Justicia.

El otro elemento que despierta las dudas y las protestas de la ciudadanía es que el ahora electo presidente del JEM fue miembro del organismo durante la presidencia de González Daher y no hizo casi nada por evitar los graves casos de delitos cometidos que luego se revelaron.

Una vez más se pierde una gran oportunidad de avanzar en el proceso de saneamiento del sistema de Justicia, al reciclar a dirigentes cuestionados y con dudosos antecedentes. Es una situación que contradice a las propias promesas del presidente Mario Abdo Benítez, quien había asegurado que uno de sus principales objetivos de gobierno iba a ser avanzar en la lucha contra la corrupción judicial, y que no deseaba tener ningún “amigo juez”. Esta vez sí tendrá a miembros de su movimiento político dirigiendo los dos principales organismos que regulan a los jueces y fiscales. Desde la ciudadanía se deben redoblar los reclamos para evitar que sigan estos casos.

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