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Control paulatino de los incendios da un respiro a Bolsonaro

 

Con el control paulatino del fuego, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, toma un relativo respiro frente a las críticas internacionales por los incendios que destruyen parte de la Amazonia, mientras que la Iglesia Católica levanta su voz sobre la problemática medioambiental del país.

Reunidos hasta el sábado en el estado amazónico de Pará, el más afectado por los incendios que desde hace tres semanas devastan parte de la selva, 120 obispos brasileños que preparan su participación en el Sínodo de la Amazonia, previsto para octubre en el Vaticano, comenzaron a tomar partido del embate contra Bolsonaro. “Lamentamos inmensamente que hoy, en vez de ser apoyados e incentivados, nuestros líderes son criminalizados como enemigos de la patria”, consta en el documento firmado por el cardenal Claudio Hummes, nombrado por el papa Francisco para preparar el Sínodo de la Amazonia, y que se dio a conocer ayer. Hummes relató que el Papa pretende presionar a los Gobiernos locales y federal para actuar en la región y defiende la ayuda internacional ofrecida para contener los incendios, muchos de ellos criminalmente provocados.

APOYO EXTRANJERO. Para el 76% de los brasileños es legítimo el interés internacional por la preservación de la Amazonia, pero el 75% considera que la administración de su selva corresponde a Brasil, según una encuesta divulgada ayer. Datafolha, una de las más reconocidas encuestadoras del país, realizó el sondeo entre el 29 y 30 de agosto, una semana después de que un aumento de incendios en la Amazonia fuese foco de un intercambio de palabras entre el presidente Jair Bolsonaro y su par francés, Emmanuel Macron.

Macron planteó conferir a la selva tropical un estatuto internacional, lo que Bolsonaro calificó de intromisión a la soberanía nacional. Para el 22% de los entrevistados, la idea es plausible, pero 40% considera que Brasil debe administrar la Amazonia de acuerdo apenas con los intereses del país. Un 35% opinó que aunque la selva debe ser gerenciada por Brasil, el país debe escuchar a gobiernos e instancias internacionales. Un 66% de los brasileños opina que Brasil debe aceptar dinero de otros países para combatir la deforestación en la Amazonia, que especialistas consideran está fuertemente vinculada al aumento de incendios. Los resultados de Datafolha muestran también que el 51% de los brasileños consideran malo el desempeño de Bolsonaro en el combate a la deforestación y los incendios en la Amazonia, 21%, regular, y 25%, bueno.

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