El IVA es actualmente el principal instrumento recaudatorio del Estado paraguayo y, por ende, también financiador de las políticas públicas; sin embargo, ni la sociedad ni el sector público asumen con la debida responsabilidad a la hora de exigir boletas legales o fiscalizar.
En Paraguay, a diferencia de cualquier país desarrollado, todavía existe la posibilidad de optar por realizar una compra o un pago “con IVA o sin IVA”, mostrando la debilidad de las autoridades tributarias y judiciales para hacer cumplir la norma y la falta de apego a la ley de la ciudadanía.
La autoridad tributaria, la Secretaría de Tributación, debe fortalecer su capacidad fiscalizadora de manera a disminuir al máximo las conductas evasoras y darles mayor fuerza a sus campañas de concienciación ciudadana.
Esa toma de conciencia debe iniciarse en la niñez, incorporando en el currículum contenidos que promuevan la importancia de los impuestos para el desarrollo y del cumplimiento de la ley como un imperativo ético del comportamiento ciudadano.
El Poder Judicial debe hacer cumplir las leyes tributarias a rajatabla y poniendo al bien común en primer lugar de su actuación, sin ninguna consideración adicional a lo establecido en las normas vigentes. La administración de la justicia tributaria es un mecanismo básico de la obligación de proteger y preservar el estado de derecho.
Las penalidades ejemplares a la evasión y elusión contribuyen a desincentivar este tipo de conductas.
La sociedad, por su parte, debe considerar que sus tributos son un pilar fundamental de su propio bienestar y del de los demás. Si quiere que el Estado cumpla su rol, debe cumplir la ley aportando lo necesario en cada caso y exigir paralelamente calidad en la gestión, transparencia y rendición de cuentas.
El país debe construir una cultura de pago de impuestos y ello se consigue con diferentes medios, desde la educación en los primeros años de la niñez, pasando por campañas de difusión, hasta la penalización de la evasión y elusión sin distinción de ningún tipo.
La Secretaría de Tributación debería comenzar por los medios de comunicación una campaña para explicar para qué se paga el IVA, instar a los retenedores de IVA a que cumplan la ley y fiscalizar al azar los negocios para constatar quiénes operan al margen de las normas vigentes.
Es necesario convencerse de que solo abonando el IVA podremos aspirar a políticas de amplia cobertura, sostenibles en el mediano y largo plazos, capaces de transformar la estructura social y económica y avanzar hacia un país moderno y desarrollado. Debemos caminar hacia un modelo que garantice mayor bienestar para la ciudadanía, lo cual promoverá a su vez la gobernabilidad política y la estabilidad económica.