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¿Cómo son entrenados los perros antidrogas en Paraguay?

Los perros antidrogas y sus guías deben ser los mejores amigos para que el trabajo en equipo funcione. En Paraguay, el escuadrón de cuatro patas sigue sumando éxitos en la lucha contra los estupefacientes, gracias a un entrenamiento en el que se conjugan la disciplina y los mimos.

Patricia Bordón Por Patricia Bordón

Desde hace casi 30 años funciona el Departamento de Guías de Canes Detectores de Drogas de la Senad. El plantel de perros lucha contra el narcotráfico utilizando su buen olfato. La facilidad con que son domesticados ayuda al trabajo en equipo.

Al hablar de los caninos que tienen la misión de detectar distintas clases de estupefacientes prohibidos, surgen cuestionamientos y dudas sobre cómo son entrenados.

Movidos por saber acerca de estos peludos y de su labor en el combate contra el comercio ilegal de drogas, coordinamos un encuentro con los agentes de cuatro patas y sus responsables.

La curiosidad llevó al equipo de Última Hora hasta la ciudad de Luque, específicamente, al Aeropuerto Silvio Pettirossi, donde está la base.

Un grupo de 14 perros de distintas razas, entre ellos, pastores alemanes, labradores y pastores belgas malinois -en compañía de sus guías- aguardan en el establecimiento para demostrar sus destrezas.

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<div>Akira tuvo las mayores incautaciones de maletas dentro del aeropuerto en lo que va de este año.</div> <p></p>
Akira tuvo las mayores incautaciones de maletas dentro del aeropuerto en lo que va de este año.

A medida que uno va acercándose, se escuchan los enérgicos ladridos de Bono, Zack, Vito, Akira, Rocki, Messi, Zoya, Erick y Ala, entre otros.

Leal, juguetón, con mucha energía y de aspecto tierno son algunas de las cualidades que reúne Rocki, un macho negro de la raza labrador, de 2 años, que forma parte de la comitiva de peludos que da la bienvenida. Él está dando sus primeros pasos dentro del pelotón, bajo los cuidados y entrenamiento de su guía Alberto Rojas.

Rocki mueve la cola, como invitando a una mayor interacción con los visitantes, y elimina cualquier prejuicio sobre el peligro que puede representar un can que frustra el tráfico de drogas en Paraguay. Se deja acariciar y retribuye esos mimos con lengüetazos.

Junto con sus compañeros, siempre están bajo la mirada y cuidado de los guías. Sujetos a una correa, recorren, olfatean y merodean con un andar curioso. Es imposible no distraerse por un momento para jugar con ellos. A simple vista, aparentan estar muy saludables, al menos eso muestra el brillante pelaje que ostentan.

El suboficial de Infantería de Marina Víctor Acuña Thomen, entrenador de canes de la Secretaría Nacional Antidrogas, orienta el recorrido en el predio del aeropuerto.

A unos metros de la pista de aterrizaje del aeropuerto, en un amplio campo verde y en donde se escucha un moderado sonido de las turbinas de los aviones, están ubicados los caniles del pelotón de perros, que son una especie de dormitorios de dos metros de ancho y cuatro de largo. En el interior de cada habitación canina, no falta agua fresca y hay unos 500 gramos de balanceados.

Todo el ruido que puedan generar los vuelos diarios parece no alterar a los canes, que entrenan, corren y descansan tranquilamente en el sitio.

Perros antidrogas de la SENAD

El proceso para ser agentes

Un cachorro, para ser agente, debe pasar por una serie de entrenamientos que potencien sus capacidades y destrezas naturales como un buen olfato, contextura física y buena disposición para el trabajo.

El suboficial Acuña explicó que la mayoría proviene de los Estados Unidos, otros de Chile y del Perú. Todos son adquiridos con un año de edad, ya con cierto entrenamiento de su país de origen.

Al llegar a Paraguay, son alistados en el Departamento de Canes, denominado también como K-9, que funciona desde el 1989, mismo año en que cayó la dictadura de Alfredo Stroessner.

Ya en el K-9, los guías e instructores son los encargados de seguir ampliando las habilidades del can, para detectar desde paquetes pequeños a grandes cantidades de marihuana, cocaína, heroína, anfetaminas y LSD.

Ante la inevitable consulta, resultado del imaginario colectivo, de si los perros son drogados o sometidos a algún tipo de maltrato, Acuña Thomen contestó que ningún can antidrogas consume sustancias en el proceso de entrenamiento, ni son instruidos a base de golpes.

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<p>El can Vito durante las prácticas de localización de sustancias.</p>

El can Vito durante las prácticas de localización de sustancias.

El ejercicio consiste en la asociación de juguetes, como pelotitas de tenis, con el olor de los estupefacientes. Las esencias son elaboradas en laboratorio y no causan efectos secundarios en los animales, según la Senad.

El adiestramiento de un perro dura tres meses, aproximadamente, en algunos casos podría ser un poco más”, indicó al tiempo de señalar que en ningún momento los perros son privados del cariño de su guía.

Entonces, para el perro, los trabajos de allanamientos y búsqueda de alguna sustancia se traducen en un juego, en el que busca su pelotita.

Vito y Akira son los elegidos para demostrar cómo es el trabajo en equipo y participan de un simulacro de búsqueda de sustancias ilícitas.

Con una conexión única, ambos perros solo obedecen las indicaciones de sus guías para localizar de dos maneras la droga:

En el primer ejercicio, el olor que simula ser sustancia ilícita está impregnado en un objeto, que a su vez está guardado en un frasco que fue ingresado a una caja mediana de madera; mientras que en la segunda tarea se escondió un paquete pequeño en una de las ruedas de una camioneta. Vito y Akira detectaron sin ningún inconveniente los estupefacientes.

Los caninos trabajan 24 horas de manera rotativa ayudando en el aeropuerto, principalmente en el área de envío de encomiendas. Cada tanto, son relevados por otros peludos y sus respectivos guías.

Las rondas de controles son realizadas durante cinco minutos, con 30 minutos de descanso. Durante ese tiempo, otro perro toma el turno, y así sucesivamente hasta completar las horas de guardia. Luego de la jornada laboral, tienen dos días para renovar energías, mientras otros equipos hacen el mismo trabajo.

El vínculo con el compañero de cuatro patas

Familiarizarse con el compañero de cuatro patas para que las labores tengan éxito es fundamental. Tal es así que, cada perro cuenta con un único guía para que se acostumbren a trabajar juntos y se genere una relación estrecha.

Ese lazo posibilita al guía dar una lectura del comportamiento de su compañero canino, observar y saber interpretar lo que quiere decir con sus gestos durante la localización de drogas en los distintos allanamientos y escenarios de búsqueda.

El perro no hace contacto con la droga

Algunos perros, al encontrar la sustancia, inmediatamente se sientan, como el caso de Akira. Es una hembra de la raza labrador que se caracteriza por ser la más tranquila al localizar los paquetes; otros, como el caso del pastor alemán Vito, indican con la pata; pero también están los eufóricos, que empiezan a dar vueltas y mover la cola durante el procedimiento. Pero todos esperan la misma recompensa: estímulos positivos, entre mimos y el juego con la pelota.

“Nuestros canes están entrenados para encontrar la droga mediante el olor, sentarse y esperar el objeto de recompensa. El perro nunca toca la sustancia”, contó el entrenador.

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Akira es una hembra de la raza labrador que se caracteriza por ser la más tranquila al localizar los paquetes.
Akira es una hembra de la raza labrador que se caracteriza por ser la más tranquila al localizar los paquetes.

Y como cualquier trabajo en equipo, la efectividad del perro también depende del empeño de su compañero humano.

Características de un perro para que sea agente

El cachorro más inquieto de una camada, hiperactivo, con ganas de morder, correr, cazar y jugar con las personas es potencial candidato para ser detector de droga. En la base, esos impulsos son mejorados y controlados.

De estatura mediana, altos, flacos, rellenaditos, juguetones, enérgicos, de pelaje blanco, negro o marrón, todos los perros del pelotón son únicos y con una intensa personalidad que los convierte en una parte fundamental para el combate al narcotráfico.

Una aclaración con la que insisten los guías es que un can potencialmente violento no podrá desempeñarse nunca como agente.

Ser detector de drogas no perjudica al perro

Los médicos veterinarios Raúl Tuma y Liz Espínola coinciden con los entrenadores al decir que el ritmo de vida de estos animales no les provoca daños físicos ni emocionales.

Tuma señaló que estos canes viven como cualquier otra mascota y que las labores que realizan tampoco acortan su tiempo de vida, ya que en ningún momento tienen contacto con la droga.

Por su parte, Espínola insiste en que el entrenamiento es un proceso que no afecta física ni emocionalmente al perro, ya que los peludos ven su trabajo como un juego.

Los veteranos y retirados

El tiempo de servicio de un perro, en promedio, es de ocho a nueve años. La Senad tiene en su plantel perros que se encuentran próximos al retiro, o los que ya dejaron los procedimientos y pasan sus días rodeados del cuidado, los mimos y el cariño de todos los guías.

¿Y cuáles son algunos signos que indican que el tiempo de servicio del perro llegó a su límite? Ciertos comportamientos como movimientos lentos, cuando ya no desean salir a trabajar ni buscar o, en algunos casos, cuando padecen enfermedades.

En el grupo de los veteranos y con años de experiencia, encontramos a Ala, una vigorosa y elegante pastor belga malinois que, a pesar de tener una década de vida y nueve años de servicio, todavía trabaja en la Senad.

La can vino de los Estados Unidos para integrar el pelotón y ya tuvo varios guías que se jubilaron.

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<div>El can Vito, durante unos procedimientos, encontró 1 kilo de cocaína en una Biblia.</div> <p></p>
El can Vito, durante unos procedimientos, encontró 1 kilo de cocaína en una Biblia.

Su nuevo compañero, Cristian Paiva, recordó que, hace aproximadamente un mes, Ala reaccionó durante un control en la Dirección Nacional de Aduanas (DNA). Una persona intentó enviar a través de courier varios kilos de cocaína en unos cilindros metálicos.

La carga tenía como destino final Hong Kong, China. El envío pudo ser evitado gracias a la intervención de Ala, que mantiene intacta toda su capacidad.

Pero si hablamos de canes que ya son jubilados, no podemos dejar de mencionar a Maik, quien es cariñoso y juguetón, de la misma raza que Ala. En su juventud fue uno de los más efectivos y con buenos impulsos para los trabajos de búsqueda de drogas.

Sus peculiaridades: escurridizo y con muchas ganas de correr por todo el predio del aeropuerto, y en más de una ocasión así lo hizo, movilizando a todos los guías para atraparlo.

Esas traviesas escapadas y largas corridas luego fueron controladas, cuando los entrenadores descubrieron que con el sonido del silbato Maik volvía rápidamente.

Con un caminar lento y afectada por los síntomas propios de la artritis, se acercaba a escena July. La que durante nuestra visita desfiló en medio de los caniles, ante la cámara y los guías, que son los encargados de medicarla todos los días. Esta labrador de 12 años trabajó para la Senad por casi una década.

El perro está listo para ser dado de baja cuando se mueve lento, ya no le gusta buscar la pelota o subir al vehículo.

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<p>July, de 12 años, trabajó para la Senad por casi una década.</p>

July, de 12 años, trabajó para la Senad por casi una década.

Debido a los cuidados que requiere un perro cuando pasa a retiro, es recomendable que vaya con su guía. No obstante, cualquier persona que reúna todos los requisitos para cuidarlo y costear los gastos que representa la tenencia responsable de un can, puede adoptar a un peludo jubilado.

Cuando un entrenador no puede hacerse cargo de su perro, este se queda a vivir en la base.

La etapa donde se debe tomar la decisión de dar de baja a un can es muy dolorosa para el guía, porque le toca observar cómo se deteriora con el tiempo, especialmente cuando pasa de los 10 años de edad.

Algunos procedimientos con marca canina

Las historias y anécdotas de cada uno de los integrantes del Departamento de Guías de Canes Detectores de Drogas son interminables. Entre el recorrido por los caniles y el ladrido amigable de algunos de los perros, Acuña Thomen recordó que en una ocasión su can Erick detectó varias cápsulas de cocaína en una botella que contenía jugo de remolacha.

El hecho se produjo minutos antes de que ambos dejen la guardia en el aeropuerto. La carga tenía como destino final un país de Europa.

En otro procedimiento, realizado a finales de octubre, los agentes de la Secretaría Antidrogas, gracias a Vito, encontraron 1 kilo de cocaína en una Biblia.

El encargo con droga de origen colombiano fue depositado en Ciudad del Este e iba con destino a Vietnam.

Más detalles en: Una Biblia llena de cocaína iba con destino a Vietnam.

Akira, con su aspecto tierno y estatura mediana, cumple una excelente labor como detectora de drogas. Con solo un año de servicio, tuvo las mayores incautaciones de maletas dentro del aeropuerto en lo que va de este año.

Semanas atrás, Akira detectó más de 11 kilos de cocaína escondidos en una maleta que tenía como destino Madrid, España. La carga tendría un valor de 700.000 euros.

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El can antidrogas Akira logró olfatear la droga que se encontraba en la maleta del hombre. Foto: Gentileza
El can antidrogas Akira logró olfatear la droga que se encontraba en la maleta del hombre. Foto: Gentileza

Estas y otras operaciones que son llevadas a cabo día a día constituyen una importante tarea, principalmente en las terminales aeroportuarias y controles fronterizos del país.

Los primeros agentes paraguayos

En el departamento hay tres cachorros de 1 año de edad, de la raza pastor belga malinois, en proceso de adiestramiento para la detección de drogas.

El camino de estos futuros agentes es largo, pero las expectativas de que superen todas las pruebas son positivas. Serán los primeros paraguayos que trabajarán en la localización de estupefacientes.

Video: Mathías Melgarejo

Fotos: Sergio Daniel Riveros

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