Sucesos

Comisario testifica que dos hombres esperaron para matar a Pablo Medina

El comisario Américo Alvarenga, uno de los diez testigos que declararon ayer en el juicio oral por la muerte de Pablo Medina y Antonia Almada, dijo que había dos personas que estuvieron ocultas a la espera del periodista.

Ayer continuó el juzgamiento del ex intendente de Ypejhú Vilmar Neneco Acosta, acusado como instigador del crimen. Fue ante los jueces Ramón Trinidad Zelaya, Benito González y Janine Ríos.

Además de Alvarenga, declararon el policía Sebastián Ramírez Delgadillo, el ex intendente Emigdio Morel Verón, el perito Elvio Rojas Peña, a más de los agentes Teodoro Rodas Oliveira, Carlos Matías Suárez y Walter Daniel Sánchez.

También testificaron Juan Benito Cardozo y los peritos Alberto Velázquez Saldívar y Pedro Omar Rodríguez.

INTERVENCIÓN. En su testifical, el comisario Américo Alvarenga, ex jefe de la Comisaría de Villa Ygatimí, refirió que ese jueves 16 de octubre de 2014 tenía la tarde libre.

Indicó que recibió la llamada del padre de Antonia Almada, que le avisó que le mataron a Pablo Medina y que él auxiliaba a sus hijas.

Remarcó que se cambió y fue hasta el lugar del crimen, registrado en un camino vecinal. Alvarenga recordó que llegó diez minutos después de los intervinientes. Cuando llegó, Pablo Medina ya estaba muerto en su camioneta.

El cuerpo sin vida estaba con la cabeza baja, con una herida de bala, y varias otras en el cuerpo, explicó. Hallaron vainillas servidas de pistola 9 mm. y escopeta calibre 12. También dijo que había rastros de unos 5 a 7 metros de frenada del rodado y que cerca del lugar, al costado del camino, entre matorrales, halló huellas de botas de dos personas.

Dedujo el comisario por las huellas que no estuvieron mucho tiempo y que se nota que estaban esperando en el sitio a que pasara Medina.

Declaró que el cadáver de Pablo Medina tenía tatuajes, señal de que los disparos se hicieron a corta distancia, entre 5 y 15 centímetros.

El ex intendente de Ypejhú Emigdio Morel señaló que al día siguiente le llamó Vilmar Acosta y le dijo que le culpaban de la muerte del periodista. Le pidió que atendiera a unas personas y que iba a hablar con un abogado para presentarse a la Justicia.

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