Opinión

Combustibles: Garantizar el abastecimiento

El mercado de combustibles, tanto internacional como local, sigue convulsionado.

César Barreto Otazú Por César Barreto Otazú

Hace unos días el presidente de los EEUU de América reclamó a las grandes empresas petroleras que los precios de la gasolina en su país habían superado un pico histórico de USD 5.0 por galón y les exigió incrementar la producción. Los gremios empresariales del sector de refinación de petróleo de EEUU respondieron que estaban operando a plena capacidad, con una utilización del 94% de su capacidad instalada, y que la ampliación de esta requerirá el tiempo de implementación típico de estos proyectos.

Esta discusión pública entre la máxima autoridad norteamericana y el sector privado productor de combustibles de su país es muy relevante también para los paraguayos, porque nos da indicios de que estos altos precios de combustibles podrían permanecer por un periodo relativamente prolongado de tiempo. Como telón de fondo están: La inflación internacional de todos los precios de commodities y los demás bienes y servicios; la guerra de Rusia-Ucrania y las sanciones impuestas a Rusia quien produce alrededor del 10% del petróleo consumido en el mundo; y, a esto se suma, la escasa inversión en capacidad de refinación de petróleo hecha en todo el mundo en los últimos años frente a un incremento más que proporcional en la demanda mundial de combustibles durante la recuperación económica pospandemia. Como resultado, se aceleró la reducción de los stocks mundiales de combustibles, que desde principios de año se mantienen por debajo de mínimos históricos, y empezaron a incrementarse los precios de los productos refinados, el gasoil y la nafta, en niveles superiores a los aumentos de los precios de la materia prima, el petróleo; ampliándose los márgenes de la industria de su refinación. Además, a no ser que haya una importante reducción en el consumo mundial por efecto de los actuales altos precios de combustibles, los precios permanecerán en estos niveles hasta que la cadena de producción y refinación responda a los incentivos de mayor rentabilidad, incremente la oferta de combustibles y se genere una nueva dinámica de equilibrio entre consumo y producción con precios menores a los actuales. Estas elasticidades de demanda y oferta de corto y largo plazos, y sus efectos, los estaremos observando en la práctica durante los próximos meses.

Los resultados de todas estas variables fuera de nuestro control estuvieron afectando a nuestro país desde principios de este año y nos cuesta mucho entender sus fundamentos. En un escenario tan turbulento, lo que debemos tener muy claro es que somos un país netamente importador de combustibles y que lo fundamental es asegurar el adecuado abastecimiento en tiempo y forma de un insumo crítico para el funcionamiento de la economía nacional y para la movilización de la población en sus diversas actividades. Además, en nuestro país, las distribuidoras privadas son responsables de alrededor del 85% del volumen de combustible requerido, así como de la capacidad de distribución para que los productos puedan llegar a todas las ciudades y habitantes de la República. Por lo tanto, tenemos que poner en práctica políticas públicas serias y responsables que generen el entorno adecuado para que el sector privado tenga reglas claras y predecibles, de tal manera que puedan garantizar la importación y provisión del volumen de combustible suficiente para que la economía paraguaya pueda seguir su senda de recuperación de la pandemia del Covid-19 y de la actual sequía.

Dada la experiencia de los últimos tres meses, la incertidumbre más importante que enfrentan las empresas importadoras privadas está relacionada a la política de precios que aplica Petropar a sus productos y que la misma considere todos los costos de importación, logística, impuestos, administración, distribución, de capital, etc.; de manera transparente y evitar una práctica de precios predatorios para ganar mercado aprovechando la situación y el reclamo de la ciudadanía. Es más, una fijación de precios responsable y transparente por parte de Petropar influenciaría positivamente el mejor funcionamiento del mercado de combustibles en nuestro país.

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