Política

Colombianos desaconsejaron el rescate militar de Fidel Zavala

Las fuerzas de seguridad hoy no tienen condiciones para ejecutar un rescate exitoso. Por eso, los asesores colombianos del caso Fidel Zavala recomendaron evitarlo, pese a que sabían dónde estaba.

Luis Bareiro

lbareiro@uhora.com.py

De acuerdo con los datos que pudimos confirmar, los organismos de seguridad lograron identificar la zona donde el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) mantenía retenido al ganadero Fidel Zavala. Sin embargo, se descartó cualquier operación de rescate por recomendación de los asesores colombianos, que consideraron sumamente escasas las probabilidades de éxito.

Estos asesores, expertos en los métodos extorsivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de quienes recibieron instrucción los del EPP, fueron enviados al país por el mandatario colombiano Álvaro Uribe, a pedido del Gobierno. Ellos hicieron una rápida evaluación de los recursos tecnológicos y del nivel de instrucción del personal con que contaban las fuerzas de seguridad local, y concluyeron que cualquier operativo de rescate, con esas condiciones, supondría para Zavala un riesgo exageradamente alto.

SIN OXÍGENO. En consecuencia, el trabajo se centró en cortar las vías de acceso al lugar donde se encontraban Zavala y sus captores, con el objetivo de dificultarles el apoyo logístico; vale decir, el suministro de provisiones e información. Con ese fin se realizaron los operativos Triángulo y Sombra.

En ningún momento se pretendió la captura de los integrantes de la banda, lo que habría condenado a muerte al ganadero.

Los colombianos suponían que al limitar el provisionamiento del EPP, su capacidad de retener a Zavala se reduciría a un máximo de tres meses, una estimación que se cumplió con precisión matemática.

Sobre esa previsión se estableció la estrategia de negociación para el pago del rescate. La comunicación se realizó a través de un sistema de radio de onda corta. Los Zavala recibieron una clave para entrar en contacto con los negociadores del EPP.

Como método de presión, los secuestradores interrumpían cada cierto tiempo la comunicación, a veces como reacción a algún hecho sucedido que contrariara sus pretensiones.

CRISIS. Durante las arduas negociaciones hubo dos momentos de crisis. La primera fue consecuencia de las declaraciones del titular de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Tito Núñez, quien señaló en algunos medios que su gremio estaba dispuesto a dar su aporte para cubrir las exigencias económicas del EPP.

Esa afirmación cambió violentamente el escenario de negociación de la familia, que peleaba por reducir las exigencias de los secuestradores y aumentar las garantías de que Fidel sería liberado sano y salvo tras el pago del rescate.

La segunda y más grave se registró tras las declaraciones del diputado oviedista Gustavo Mussi, quien propaló en las radios que los Zavala estaban interesados en que se sancionara la ley antisecuestro, cuya puesta en vigencia permitiría al Gobierno congelar los bienes de la familia, impidiendo el pago del rescate.

En realidad, fueron los asesores colombianos quienes consideraron que el solo tratamiento de la ley obligaría al EPP a acelerar la negociación para el rescate de Zavala. Así se lo hicieron saber a varios legisladores de diferentes partidos.

En el PLRA, quien hizo el lobby necesario para que la ley se aprobara en la Cámara Alta fue el senador Blas Llano. Pero quien consiguió que la mayoría opositora apoyara el proyecto fue el senador colorado Juan Carlos Galaverna. Para los asesores colombianos, la actitud del legislador fue clave para el éxito de la operación.

La reacción de los oviedistas sorprendió a todos porque el propio líder del partido, Lino Oviedo, se había comprometido horas antes a respaldar el documento. Luego, sus representantes en el Congreso se encargaron no solo de bloquear la ley, sino de poner bajo riesgo

LA CARNE. El pago se efectivizó el 10 de enero. Un día antes, el EPP permitió que Fidel cruzara unas palabras con sus familiares. Fue la prueba de vida final.

De acuerdo con la negociación -y con las prácticas habituales de las FARC, según los asesores colombianos-, Fidel debería ser liberado en los siguientes seis días posteriores al pago del rescate.

Fue en ese periodo en el que los Zavala fueron obligados, como requisito final, a repartir carne entre pobladores pobres, y "por cortesía del EPP".

La intención de los secuestradores era centrar la atención de los medios en el espectáculo que significaría la humillación de la familia. Contaban además con las críticas de los políticos de la oposición que generarían suficiente polémica como para mantener la atención en la capital mientras ellos desarmaban el campamento y preparaban el plan de huida.

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