09 jun. 2026

Cobertura universal de salud ya no puede esperar en Paraguay

El fortalecimiento de la política sanitaria y la prioridad fiscal a la salud deben estar en el centro de atención de las autoridades fiscales. Durante décadas las autoridades han dejado de lado el derecho a la salud de la población, lo que tuvo costos altísimos en la pérdida de vidas y en el deterioro económico de las familias. Paraguay debe con urgencia lograr una cobertura universal de salud y para ello requiere aumentar los recursos financieros, ya que es uno de los países que menos invierten en la región. Esperemos que el Ministerio de Hacienda haga una autocrítica sobre su limitado humanismo y capacidad de proyección reflejados en su propuesta de Presupuesto 2021 y de ahora en adelante busque los recursos que requiere la política sanitaria, para transitar progresivamente hacia un sistema de Salud de cobertura universal.

Paraguay estuvo durante semanas en la terrible lista de los países de mayor letalidad a nivel mundial en la crisis por el Covid. Esta posición no fue producto de la mala suerte o de alguna condición azarosa, sino de años de abandono de la salud pública y de la construcción de un país en el que quienes tienen dinero pueden pagar por servicios de salud, incluso en el extranjero, y el que no lo tiene debe resignarse a endeudarse, vender sus activos o morir.

Esta situación es insostenible moralmente. No se le puede dejar morir a las personas solo porque no tienen recursos.

Una campaña gubernamental muestra a Paraguay en el exterior como un país exitoso por estar entre los países que han logrado mantener su estabilidad macro en las dos últimas décadas con tasas de crecimiento promedio superiores al 3% y ubicarse entre los 10 primeros países como exportador de soja y derivados, carne, energía eléctrica, ka’a he’e, entre otros.

Un sector de la población le agrega el mérito de ser uno de los últimos bastiones de la moralidad llamándolo Provida y Profamilia por la existencia de normas que defienden la familia nuclear y algunos gobiernos locales hasta han aprobado declaraciones rimbombantes que convierten a sus municipios en territorios profamilia.

Pero estas expresiones terminan siendo discursos vacíos de contenido cuando en la realidad el país no protege la vida de sus habitantes con políticas elementales como la sanitaria. Ni el exitoso desempeño económico generó los recursos suficientes para contar con un sistema de Salud de cobertura universal, ni las declaraciones a favor de la vida impulsaron en esos distritos el compromiso de las autoridades locales.

A nivel mundial, el país acabó la segunda ola de la pandemia con los peores indicadores de letalidad y a nivel local, muchos de los distritos profamilia fueron los más afectados. Ante este resultado, la pregunta que surge casi espontáneamente es cuál es la ventaja de tanto éxito económico si al final el país no puede ofrecerle a su ciudadanía la posibilidad de sobrevivir frente a una enfermedad.

En 2019 cuando ya se conocía el terrible impacto de la primera ola en países europeos con sistemas de Salud mejores que el de Paraguay, el Ministerio de Hacienda presentó un presupuesto para la salud menor que el del año anterior. Además del sufrimiento que generó la falta de recursos públicos especialmente en medicamentos, el Gobierno tuvo que implementar de urgencia medidas que terminaron siendo caras e insuficientes como el Pytyvõ de medicamentos. La situación perjudicó a la ciudadanía mientras que los grandes beneficiados fueron los inescrupulosos que negociaron, chantajearon y abusaron de su poder de mercado en plena crisis pandémica.

Esperemos que el Ministerio de Hacienda haga una autocrítica sobre su limitado humanismo y capacidad de proyección reflejados en su propuesta de Presupuesto 2021 y de ahora en adelante busque los recursos que requiere la política sanitaria para transitar progresivamente hacia un sistema de Salud de cobertura universal. Un primer paso ha sido la asignación de parte de los recursos provenientes de los derechos especiales de giro del Fondo Monetario Internacional a la salud, pero debe continuar en la búsqueda de recursos genuinos y permanentes.