Política

“China Continental es un socio insoslayable para el Mercosur”

Uruguay asume la presidencia del bloque. El embajador de este país, Federico Perazza, dice que no ven por qué Mercosur no puede tener una aproximación más directa al comercio chino. Sobre el acuerdo con la UE, habla de optimismo mesurado.

Para el diplomático Federico Perazza, Paraguay y Uruguay han sido fuertes impulsores de la revitalización de la agenda externa del Mercosur. En los últimos seis meses, bajo la presidencia pro témpore de Paraguay, se ha puesto nuevamente al Mercosur como un negociador con otros bloques internacionales, reconoce. En vista de ello, lo que va a intentar Uruguay es darle a ese dinamismo una mayor profundización. Y en este sentido, un objetivo claro para la presidencia uruguaya del bloque sudamericano, que comenzará el 1 de julio, es volver a poner en la agenda la necesidad de tener un diálogo más profundo y sincero con China Continental. Uruguay entiende que es un “socio insoslayable”, desde el punto de vista externo. Es el principal socio comercial del Uruguay, representa el 11% del comercio mundial; además, es el principal importador de alimentos del mundo. China está negociando tratados de libre comercio con 12 países. Por lo tanto, “es un país con el cual hay que sentarse a ver las mejores condiciones para avanzar desde el punto de vista comercial”, opina el embajador.

Al parecer, el Gobierno que asumirá el 15 de agosto, con Mario Abdo Benítez como presidente de la República, tiene esa misma visión respecto a la República Popular de China...

–Sí, hemos tenido algunos indicios de las nuevas autoridades paraguayas electas de que una aproximación comercial con China es absolutamente necesaria, sin desvirtuar otro tipo de relaciones. China es el principal importador que tienen Uruguay y Paraguay. Muchas veces, productos paraguayos deben pasar por Uruguay para ser vendidos en China. Este semestre es una buena ocasión para hacer un diagnóstico de la relación comercial con China y vamos en esa dirección.

Por lo que vimos en la última Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, celebrada en Paraguay el lunes pasado, no es un tema consensuado y requerirá ser discutido en el bloque...

–Durante el plenario de la Cumbre no hubo objeción a encarar un diálogo con China. Obviamente que este país, por sus características de socio global, por lo que significa para el comercio mundial, tiene para cada nación determinadas sensibilidades, y entendemos. Pero también comprendemos que los países del Mercosur solamente en aranceles, para ingresar sus productos principales a China, está pagando unos 1.500 millones de dólares anuales. Y los principales competidores comerciales que tiene Mercosur: Nueva Zelandia y Australia, que venden al mercado chino productos lácteos, cárnicos, etc., están exentos de aranceles.

Entonces es necesaria una discusión mucho más pragmática en nuestro bloque. Es tan importante llegar a un acuerdo con la UE, como con los principales socios comerciales del mundo, y uno de ellos, es China Continental.

Eso significaría que Uruguay ya desiste de esa iniciativa unilateral que inició el año pasado de buscar ese acuerdo con China en forma directa?

–Uruguay lo quiere lograr como bloque, porque así lo establecen las propias reglas del Mercosur. Tenemos que tener una política comercial común. Y, sin duda, será mucho más interesante para China que el abordaje sea entre 4 países y no con 1. China ya ha logrado acuerdos comerciales con 12 países; entre ellos, dos de la región, que son Chile y Perú, por lo que no vemos por qué el Mercosur no puede tener una aproximación mucho más directa al comercio chino.

De la última Cumbre quedó la impresión de que Uruguay no está contento con la negociación que encara el Mercosur con la UE. “No queremos un acuerdito”, dijo el presidente Tabaré Vázquez.

–La valoración no es solamente de Uruguay. El presidente lo dijo claramente, porque hace 20 años que venimos negociando ese acuerdo con la UE, y puso el ejemplo más elocuente: Japón logró un acuerdo con la UE en menos de un año, aún existiendo productos tan sensibles para los japoneses como para los intereses de los europeos. Entonces, lo que trató de reafirmar el presidente Vázquez es la necesidad de definir si hay voluntad política de avanzar o no. Creo que por parte del Mercosur, puedo asegurarle, por lo menos en los últimos dos años se llegó a un consenso sobre la oferta a presentarle a la UE y se está dispuesto a negociar. Pero lo que vemos de la UE es que no da señales de ir efectivamente a la conclusión del acuerdo y quizá está siendo mella dentro del bloque algunas contradicciones internas de algunos países que son más proteccionistas que otros. Estos seis meses que nos quedan pueden ser importantes para sincerarnos si queremos un acuerdo. Lo que trató de decir el presidente Tabaré Vázquez es que no queremos un acuerdo como un fin en sí mismo, sino uno que sea absolutamente beneficioso para nuestros países.

Aunque parece estar estancado el proceso de negociación, ¿hay optimismo de alcanzar ese acuerdo birregional?

–Tenemos un optimismo mesurado, porque hace varios meses que se viene anunciando la conclusión del acuerdo. Pero a último momento siempre aparecen algunos temas tratando de que la Unión Europea pueda hacer valer en su interior la necesidad de establecer un acuerdo con el Mercosur. De todas maneras, el hecho de que se esté visualizando al Mercosur como un importante mercado, desde varios actores importantes, como Corea, Canadá, EFTA, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, hace que la UE vea a nuestro mercado como una opción atractiva, justamente porque otros actores importantes desde el punto de vista comercial están negociando con nosotros.

La voluntad está, lo que el presidente Vázquez trató de señalar es que no será un acuerdo a cualquier precio, sino lo más beneficioso para ambos bloques.

El año pasado usted anunció las facilidades adoptadas por el Uruguay para que los ciudadanos de los Estados Partes del Mercosur realicen los trámites de residencia, mediante una nueva ley aprobada en 2014. ¿Rige lo mismo en los demás países del bloque?

–Lo que ha hecho Uruguay es aprobar una ley en consonancia con el acuerdo sobre residencias del Mercosur. En la práctica establece una simplificación del procedimiento para adquirir la residencia los ciudadanos oriundos de los países del bloque. Por ejemplo, desde nuestra Embajada en Asunción, unas 300 residencias hemos concedido a ciudadanos paraguayos que quieran ir a estudiar, invertir o vivir en el Uruguay. En el plazo de 2 a 3 meses adquieren esa residencia, sin costo, salvo las legalizaciones que se tengan que hacer para validar documentos extendidos en Paraguay. Además se han simplificado los documentos a la hora de iniciar los trámites: simplemente se requiere de certificado de nacimiento, certificado de buena conducta y ausencia de antecedentes penales. Con eso se logra la residencia que da el paso para la obtención de la cédula de identidad que permite acceder a todos los servicios.

¿Paraguay dispuso las mismas facilidades para los uruguayos?

–Hace cuatro años le presentamos un proyecto a la Cancillería paraguaya, pero no hemos tenido todavía respuestas. Seguramente la vamos a presentar de nuevo a las próximas autoridades.

Un aspecto significativo es que para conceder la residencia no se exigen documentos que prueben las condiciones económicas del residente. Tiene una mirada muy de derechos humanos.

Lo que Uruguay está tratando es hacer efectivo el artículo 1 del Tratado de Asunción que establece la libre circulación de personas, bienes y servicios dentro del bloque. Es una manera de impulsar uno de los postulados básicos de la integración.

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