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Chernóbil: A 25 años del mayor accidente nuclear

La fecha sorprende a Ucrania con intensos trabajos para una solución definitiva a la catástrofe y coincide con la actual crisis nuclear que golpea a Japón en Fukushima, desde el sismo del 11 de marzo pasado.

REUTERS KIEV, UCRANIA.

Veinticinco años después del accidente nuclear en la central ucraniana de Chernóbil, la comunidad internacional continúa recaudando fondos para que el lugar donde ocurrió el peor desastre nuclear del mundo sea seguro.

Un improvisado sarcófago construido sobre el reactor dañado tras el desastre será reforzado con una cubierta tan alta como la Estatua de la Libertad y casi tres veces más pesada que la Torre Eiffel.

Además, será construida una instalación de almacenamiento para retirar el combustible nuclear usado que permanece dentro del reactor.

A continuación, algunos datos sobre las medidas de seguridad planeadas y el por qué son necesarias:

NUEVO SARCÓFAGO. Tras la explosión del reactor número 4 de Chernóbil el 26 de abril de 1986 se construyó un "sarcógafo" en un período de seis meses, como medida temporal para impedir que la radiación se expandiera. Los obreros que trabajaron en él arriesgaron sus vidas para completarlo.

Los expertos dicen que un nuevo cofre de bajo impacto ambiental es necesario para asegurar que el agua y la nieve nunca entren y degraden el sarcófago, y evitar que el polvo contaminado se extienda. También facilitará la desconstrucción del reactor.

El nuevo sarcófago, apodado Nuevo Confinamiento Seguro (NSC, por su sigla en inglés), tendrá 257 metros de extensión, 164 metros de largo, 110 metros de alto y un peso de 29.000 toneladas. Costará cerca de 1.000 millones de euros y su vida útil será de al menos 100 años.

La estructura se basa en un gran enrejado de acero tubular construido sobre dos vigas de hormigón. Se montará en el lugar, a 250 metros del altamente radiactivo reactor número 4 y luego será trasladado para rodear el edificio del reactor.

El consorcio Novarka, que comprende los conglomerados de construcción franceses Vinci y Bouygues, se adjudicó el contrato para diseñar y construir el proyecto.

Los pilotes para los cimientos y las grúas de elevación necesarias comenzaron a operar en septiembre del 2010. Según el último cronograma, el NSC estará terminado en el verano boreal del 2015.

COMBUSTIBLE NUCLEAR GASTADO. Combustible nuclear gastado de la época de Chernóbil está almacenado en depósitos húmedos construidos en tiempos de la Unión Soviética, además de en piscinas en reactores. Eso ha impedido el desmantelamiento.

Una nueva construcción, la Instalación de Almacenamiento Provisional 2 (ISF-2), ofrecerá un depósito seco para los más de 20.000 elementos de combustible nuclear gastado de la planta por un período de al menos 100 años.

La operación requiere cortar, secar y acondicionar el combustible gastado en contenedores de almacenamiento. Está previsto que el proyecto cueste alrededor de 250 millones de euros y que su construcción finalice el 2015.

El contrato para el diseño y construcción de esta instalación fue adjudicado a la compañía estadounidense de tecnología energética Holtec International.

Fuente: Banco Europeo para la Recosntrucción y el Desarrollo.

UN TRIBUTO A LAS VÍCTIMAS

Los líderes de Ucrania y Rusia, junto a Bielorrusia, los países más afectados por el accidente en la central nuclear ucraniana de Chernóbil, visitarán hoy la planta con ocasión del vigésimo quinto aniversario de la mayor catástrofe en la historia del átomo. "Millones de personas fueron expuestas a la radiación y cientos de miles tuvieron que abandonar sus casas. Las consecuencias de ese accidente aún se sienten en el territorio de Ucrania y de otros países", aseguró el presidente ruso, Dmitri Medvédev, quien junto a su colega ucraniano, Víctor Yanukóvich, rendirán tributo a las víctimas directas del accidente y a los "likvidátor" (liquidadores) que murieron por la alta exposición a la radiación nuclear.

"Renunciar a las tecnologías nucleares es

como prohibir los ordenadores", dijo el premier ucraniano, Nikolái Azárov, al defender su apuesta por la energía atómica.

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