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Centro, cabeza y gol, ecuación muy simple

Es un amistoso, y debe ser tomado como tal. Ganó Paraguay, con lo justo, demostrando que tiene las individualidades suficientes y la personalidad para aguantar diversos cambios de forma y estilo en el esquema de juego y salir airoso.

Paraguay lo tiene ya de hijo a Perú, eso está clarito, es que tampoco podíamos darnos el lujo de perder ante la última en el clasificatorio a Sudáfrica.

DESORDENADO. Paraguay jugó desordenado en la primera media hora, tratando de hacer el pressing, lo que le salió bien en los primeros 30 de juego; hasta el gol estuvo bien, un testazo de Riveros luego de un centro por la derecha de Martínez. Bien por Riveros, que siempre estuvo allí, y fue lo más alto que tuvo Paraguay, junto a Vera, comandando la zona media cuando hubo el desorden.

NO TODOS. Y no todos están capacitados para hacer presión en la salida del rival. Osvaldito por momentos se perdió, salió a destiempo y le costó la marca. Eso sí, creó problemas en la defensa peruana, cuando encontró la pelota de frente.

SACRIFICADO. Sí, muy sacrificado lo del Pájaro Benítez, que hizo las de marcador, en especial esos quince finales del primer acto, en el que la marca se perdió y se lo esperó al rival de media cancha para abajo muy quietos.

CONTROL. Perú no tuvo mucho, es cierto, estrelló dos balonazos, primero al palo, de Fano y luego otro en el complemento, en el travesaño. Pero fueron chispazos y nada más. Tata movió a todo su banco, y allí el mérito de todos, de adaptarse a una modificación masiva, saber sobrellevar un partido y sacar un resultado que al final resultó hasta fácil. Apenas, fue centro, cabeza y gol.

PARAGUAY GANÓ CON POCO FÚTBOL, PERO SIN APUROS.

RIVEROS HIZO EL ÚNICO TANTO DE LA ALBIRROJA EN LIMA.

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