Política

Casos de Amarilla vienen desde su época de administrador de la UNA

El ex senador liberal arrastra sospechas de enriquecimiento ilícito desde el tiempo en que fue mano derecha del rector de la UNA, Froilán Peralta. Gastó más dinero que Marito en campaña.

Las primeras denuncias periodísticas y sospechas de enriquecimiento ilícito que saltaron en contra del hoy ex senador liberal Dionisio Amarilla, datan del tiempo en que ejerció el cargo de administrador en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), donde estuvo dos décadas con los rectores, primero Darío Zárate Arellano y luego Froilán Peralta, este último procesado por irregularidades administrativas del tiempo de “UNA no te calles” en el 2015.

Las publicaciones de esa época señalaron que Amarilla ubicó a varios operadores políticos en la UNA y pagaba rubros docentes a funcionarios que nunca enseñaron, como el caso de su secretaria María de los Ángeles Miranda, quien cobraba un rubro docente cuando su función era administrativa. Lo mismo la directora de Recursos Humanos Lorena Brítez, quien cobraba rubro de profesora en el Rectorado, donde no se imparten clases.

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En un enfrentamiento verbal con su colega liberal Enrique Salyn Buzarquis dado en abril de este año, este le espetó su pasado en la UNA señalándolo como “ladrón, hijo de Froilán”, que no podía justificar los bienes que tenía y que era un protegido de la Fiscalía.

Denuncia. En julio del año pasado, Amarilla fue denunciado por la Coordinadora de Abogados del Paraguay (Coapy) ante el Ministerio Público por supuesto enriquecimiento ilícito, ya que publicaciones señalaban que ostentaba una fortuna en bienes muebles e inmuebles que no podía justificar.

Este proceso también tuvo como protagonista a la esposa de Amarilla, Analy Valiente, ya que era la directora de Declaraciones Juradas de la Contraloría General de la República (CGR), ente donde el liberal ubicó a varios leales.

Valiente fue finalmente destituida del cargo el mes pasado, tras la caída del ex contralor Enrique García, pero hasta la fecha aún no se ha logrado destrabar el proceso de investigación, ya que la CGR no entrega hace un año a la Fiscalía, la Declaración Jurada de Amarilla, pieza clave para investigar su enriquecimiento ilícito aparente.

La Fiscalía tampoco ha dado demasiado trámite al caso ya que ni siquiera hay un fiscal fijo designado para investigar el caso.

empresa. Otra acusación lanzada contra Amarilla desde las filas de su propio partido tiene que ver con la empresa BGF SA, firma que obtuvo varios contratos con la gobernación de Ñeembucú por unos G. 122.000 millones.

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El concejal departamental liberal Vicente Aquino manifestó en mayo del año pasado que Amarilla sería el dueño de la firma o uno de los principales accionistas, ya que no se explicaba por qué “gestionaba los desembolsos”, pero Amarilla negó dicha acusación.

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Las acusaciones contra Amarilla le señalaban ser propietario de una residencia valuada como mínimo en unos USD 300.000 y una gigantesca construcción en una propiedad de 2 hectáreas en el barrio San José de Ñemby.

También le adjudicaron vehículos lujosos valuados en unos USD 250.000 que posee con su esposa, la ex directora de DDJJ de la Contraloría.

Otro dato relevante es el recogido por Semillas para la Democracia en su monitoreo de gastos de campaña, donde detectó que Amarilla gastó USD 330.296 en los primeros 15 días del mes de diciembre del año pasado, más que el actual presidente de la República, Mario Abdo Benítez, que gastó en ese tiempo USD 310.691.

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