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Casa de Mangoré hoy inspira a pequeños y grandes pintores

Aprender a pintar es desde hace 15 años el pasatiempo predilecto de muchos niños, jóvenes y adultos de San Juan Bautista, Misiones, que todos los sábados asisten a clases para poder aprender en un lugar muy especial, el taller de arte montado en la antigua casa del guitarrista Agustín Pio Barrios, Mangoré.

El lugar hoy lo habita el artista plástico Gill Alegre Núñez, quien se encarga de enseñar personalmente a todos sus alumnos hace década y media en el sitio. Asisten chicos desde los 5 años para arriba, quienes comienzan primeramente a utilizar los lápices de colores en el nivel inicial.
Los más pequeños son los más exigentes a la hora de aprender a pintar, cuidan hasta el más mínimo detalle y no dejan de preguntar al profesor si sus pinturas están bien encaminadas.
Las clases se dictan los sábados; en horas de la mañana participan cerca de 50 alumnos y a la tarde la misma cantidad dividida en distintos grupos de trabajo.
Ireneo Giménez, con apenas cinco añitos, no pierde el tiempo y sigue las instrucciones con mucha concentración. Algunos llevan meses, otros años acudiendo al taller de pintura. Celia Vallejos es madre de una de las niñas que van desde San Ignacio hasta San Juan Bautista para poder estudiar y decidió tomar el curso con su hija.
"Me aburría tanto en el auto que un día le dije al profesor Gill: 'yo también quiero pintar para no estar tanto tiempo sentada en el auto'. Allí mismo me dijo: 'tomá y hacé', dándome unos pinceles y pinturas. Hice un dibujo tan pero tan feo, pero luego con las prácticas y ser constante hoy día ya llevo siete cuadros pintados que adornan la sala de mi casa", relató Celia.
Thirsa Kollenberg lleva 5 años como alumna de Gill Alegre; comenzó a los 8 años con sombreados, lápices de colores, lápiz de papel, para ir perfeccionando poco a poco; la adolescente colecciona sus cuadros en su casa.
"Me gusta pintar, no falto a clases, es bastante relajante; en mis tiempos libres me paso pintando, llevo 5 años ya como alumna", resaltó entre risas pasando el pincel al lienzo.
Imán colectivo. La escuela de Arte Mangoré es la más constante en todo Misiones por el desempeño e interés que le pone el artista. Cada día se van sumando más alumnos de la localidad y ciudades aledañas como San Miguel, San Ignacio y compañías vecinas.
"Me apasiona la pintura, porque ahí uno pinta lo que siente, es distinto a las otras actividades. Muchos me preguntan por qué no voy a danza o coro, y siempre les contesto que cuando pinto demuestro todo lo que siento, sin embargo, en la danza uno tiene que intentar transmitir algo, pero con movimientos", describió a su turno la adolescente Alejandra Rojas.
El artista plástico cobra un monto simbólico de G. 50.000 al mes para poder costear los numerosos materiales utilizados por los principiantes. "Antes no cobraba nada, les pedía a los alumnos que traigan sus materiales y siempre venían, pero no traían nada, por lo que entonces decidí cobrar esa suma y así dotar de los materiales a los chicos", acotó Gill.
Los alumnos que trabajan con lienzo y óleo compran sus propios materiales ya que el costo de los mismos es mucho más alto. En la escuela de arte muchos alumnos han descubierto su talento –cuentan–, por lo que hoy día se dedican a la pintura y viven de ello.

"Hay alumnos que comenzaron acá y hoy día son independientes, se dedican a la pintura y viven de eso, además la pintura es una muy buena terapia para todas las edades", acotó el maestro.

Los alumnos hacen dos exposiciones al año de sus creaciones, una en este mes de junio y a fin de año, para que de esa forma demuestren sus talentos a través de la pintura.
Fuente: Mariela Rivarola I Misiones

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