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Cardenal ve como un ejemplo el amor del Paraguay al Papa

 

“Pienso que la cosa más bonita es que el pueblo sintió que el Papa ama al Paraguay”, afirmó el cardenal João Braz de Aviz, arzobispo emérito de Brasilia, al conmemorarse ayer el cuarto aniversario de la visita del papa Francisco al Paraguay.

Ese amor descubrió ahora –dijo–, durante su estadía en el país que tuvo lugar con motivo de los 60 años de la Conferencia de Religiosos del Paraguay (Conferpar).

“(Francisco) ama al Paraguay porque sintió que hay necesidad de tener esa presencia del Papa”, manifestó Braz de Aviz, quien es prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Y todo el fervor religioso hacia el Santo Padre puso como ejemplo de fidelidad cristiana, que incluso casi no se ve en el Vaticano.

“Nosotros en eso encontramos una belleza muy grande que a veces hace falta también en Roma, porque todo es un poco complicado ahí y podemos simplificar mucho”, expresó entre risas sobre la naturalidad y espontaneidad que caracteriza al Papa.

Antes de partir, anoche, rumbo a su país, el purpurado presidió la solemne eucaristía de la tarde en la Catedral Metropolitana de Asunción.

SANTIDAD. El cardenal brasileño citó en su homilía que el Papa habla siempre del camino de la santidad; que no es otra que caminar junto al hermano y sus problemas.

“Nuestra historia está llena de contradicciones, de pecados; vemos todos los días infidelidades también a nuestra fe. Mas, todos sabemos en quién colocamos nuestra esperanza, nuestra confianza”, refirió el cardenal acerca de la fe depositada en Dios y su palabra desde su hijo, Jesús.

“Sería bueno que todos estemos abiertos a llevar una vida consagrada”, instó a los fieles presentes en la misa.

Habló, por lo demás, de que la Iglesia tiene la necesidad de volver a las comunidades de inicio, de los apóstoles fundadores, como Pedro y Pablo, en el sentido de la “comunión fraterna y la diversidad con todas nuestras riquezas y diferencias”, dijo.

En la vida consagrada, refirió, el sacerdote no debe ocupar el primer lugar, sino estar al mismo nivel que los otros hermanos y hermanas.

“El Papa dice que tenemos que distinguir entre el poder y la potestad (...). Porque el poder, según la manera de pensar del mundo, es una forma de dominación, eso no sirve. Nosotros tenemos que pasar por otra puerta: servir en el misterio y poder encontrar esta fraternidad”, parafraseó el purpurado.

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