Los muros “visibles e invisibles” siguen levantándose en el mundo y en el corazón humano, denunció el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, quien advirtió que hoy “se vuelven a levantar muros de guerra, y sobre esos muros hay escudos antimisiles, preparados para disparar y matar”, reflejando lo que calificó como una “antimisericordia, todo lo contrario a la misericordia, marcada por el odio y la venganza, cualquiera sea la razón”.
Esto fue ayer, durante la misa en la Catedral Metropolitana en el marco del Domingo de la Divina Misericordia. El purpurado habló de la realidad en el mundo, comparando las divisiones existentes con hechos históricos como el Muro de Berlín, símbolo de “la ruptura entre pueblos hermanos, la división de ideologías y la separación entre naciones que estaban llamadas a convivir”.
En ese contexto, señaló que, pese a los avances, “vemos hoy que todavía se levantan muros, no solo físicos, sino también muros ideológicos, sociales y personales que vuelven a dividirnos”.
El cardenal resaltó que estos muros también pueden ser domésticos, presentes en la propia familia, “cuando uno no quiere perdonar, cuando nos cerramos y nos ponemos de espaldas unos a otros”, señalando que la falta de reconciliación genera distancias profundas.
Frente a esta realidad, Martínez describió a la misericordia como alternativa concreta, ya que “Cristo no levanta muros, sino que abre su costado, abre su corazón traspasado; no separa, sino que une, no excluye, sino que acoge y da vida”, expresó.
El cardenal también advirtió sobre el riesgo de una sociedad cerrada en sí misma, describiendo corazones “herméticos, bien cerrados, llenos de temores, inquietudes y muchas veces sin esperanza”, e hizo un llamado a recuperar la apertura y la paz interior.
“No hay puertas cerradas, no hay cerrojos tan pesados que impidan que su misericordia nos invada, que su presencia nos traiga paz y serenidad al corazón”.