Nacionales

Cántaro con agua fresca para aliviar la sed de los peregrinos

Una familia tiene como tradición ofrecer a los peregrinos un cántaro con agua fresca para saciar su sed y así puedan seguir con la larga caminata hasta la Virgen de Caacupé.

Bajo una sombra y sobre una butaca se encuentra un cántaro con agua fresca, que es instalado tradicionalmente por una familia, para saciar la sed de los peregrinos que caminan para pagar sus promesas a la Virgen de Caacupé.

"En el cántaro hay agua con hielo para los peregrinos, cada año ponemos, es una tradición familiar, hace mucho calor, tiene como cinco litros de agua", comentó Nancy Benítez.

Lea más: Ca'acuPets: Donde las mascotas rescatadas encuentran un hogar

La devota de la Virgen Serrana dijo que varias personas pasan frente a su vivienda y beben del cántaro, para luego continuar con el viaje.

cántaro.jpg
<p>Cinco litros de agua est&aacute;n al servicio de los feligreses.</p>

Cinco litros de agua están al servicio de los feligreses.

El cántaro está adornado con flores naturales y con una imagen de la Virgen Azul.

Nota relacionada: De rodillas llega hasta la Virgen de Caacupé

La mujer contó que está embarazada de cinco meses, aguardando la llegada de su cuarto hijo. Prometió a la Virgen que si es una niña llevará el nombre de Azul María en su homenaje, ya que afirma que se le cumplieron varios pedidos encomendados a la patrona de todos los paraguayos.

agua de cántaro.mp4

Pidió a la Virgen por la salud de su madre, que fue sometida a una cirugía y todo le salió bien, es por eso que se siente muy agradecida.

Te puede interesar: Pedalearon más de 130 kilómetros para llegar hasta la Virgen de Caacupé

Su hermana, María Mercedes Benítez, agradece por la salud de su madre y de toda su familia, contó que su hija tuvo una enfermedad y atribuye su mejoría a la fe mariana.

agua con cántaro.jpg
Cada año el cántaro con agua fresca calma la sed de los peregrinantes que visitan a la Virgen de Caacupé.
Cada año el cántaro con agua fresca calma la sed de los peregrinantes que visitan a la Virgen de Caacupé.

Lea más: Niña llega a Caacupé vestida como la Virgencita Azul

La madre de esta familia, doña Celestina Bareiro viuda de Benítez, de 79 años, es la mujer que incentivó a sus hijas a seguir con esta tradición. Desde muy joven, colocaba el cántaro frente a su casa para calmar la sed de los feligreses. Hoy, con 11 hijos, está feliz por tener salud y agradece por eso a la Virgen Azul.

Los peregrinos siguen llegando a la ciudad de Caacupé para pagar sus promesas. La Policía Nacional y la Patrulla Caminera realizan una gran cobertura para brindar seguridad a todos los feligreses en el marco del operativo Caacupé 2018.

Dejá tu comentario