Sucesos

Canales a cielo abierto aguardan por más víctimas en días de lluvia

Dos familias reviven sus sufrimientos cada vez que un temporal convierte las calles de Asunción y sus alrededores en peligrosos torrentes que siegan la vida de quienes osan desafiar los temporales.

Dos familias, como varias de las que fueron afectadas por temporales así como la falta de infraestructura en ciudades de Central y Asunción, cuentan cómo sufrieron cambios radicales. Aseguran que reviven el sufrimiento con cada muerte que se da cuando se desatan temporales.

En abril del 2017, Gabriela Palacios volvía a su casa cuando cayó en un canal de desagüe y fue arrastrada por más de 500 metros, para luego, milagrosamente salir con vida, pese a los golpes que se dio en el trayecto que incluyó un gran tubo de desagüe.

Tuvo secuelas y lesiones, y sus padres recuerdan de tanto en tanto lo sucedido en medio de la indignación, la rabia y el agradecimiento a Dios porque el accidente fue con suerte.

Sucedió en Lambaré en el camino que lleva al Yacht y Golf Club. Según el padre de Gabriela, el arquitecto Julio Palacios, el desagüe que no tiene la mínima protección, sigue en la misma condición.

El arquitecto fotografió el lugar hace un mes y reflexionó sobre la falta de interés de las autoridades en mantener segura la ciudad para todos los pobladores. "Lo único que puedo decir es que la gente no aprende. No puede pagarse con vida la impericia de pocas personas", expresó tajante cuestionando la desidia de las autoridades.

Indicó que pudieron haber perdido a su hija "por culpa de gente inútil" y reflexionó sobre la necesidad de que las municipalidades conozcan la realidad y puedan mejorar las condiciones para todos los ciudadanos, porque esa es la función del municipio.

Señaló que su hija logró superar el trance, por su fuerte carácter, pero aseguró que su familia sigue golpeada y no puede olvidar ese difícil momento. "Paso por el lugar y siento golpes en el pecho, y tiemblo de rabia. Me acuerdo de lo que pasó y quedo shockeado. Me hago la película del trayecto que tuvo mi hija al ser arrastrada y doy gracias a Dios por la vida de mi hija", indicó al recordar el hecho.

Reflexiona que la ciudadanía también tiene su culpa al arrojar basura y recordó que esa situación se debe sancionar con multa.

Tragedia. Otro fue el desenlace para la familia de Inés Gavilán de Cubas, quien retornaba de un cumpleaños en compañía de sus nietos Natalia (13), Guillermo (11) y Alan Acorssini Cubas (3). Eran como las 20.00 y se dirigían de la zona de Trinidad en dirección a su casa, a bordo de una camioneta. Se aproximaba una tormenta.

Fue en 1996 y ningún miembro de la familia Cubas se imaginaba que un temporal de poca duración iba a cambiar para siempre la realidad de la familia.

Cuando se acercaban a la zona de Madame Lynch y 8 de Setiembre, un puente se desbordó y terminó por arrastrar el móvil que intentaba cruzar el poderoso raudal que se llevaba todo a su paso. A tan solo cinco cuadras de la casa de doña Inés, la camioneta, que iba al mando de su sobrino, Guillermo, fue llevada por las aguas.

La mujer y sus nietos en su afán de salir con vida, lucharon contra la corriente. La abuela murió de un fulminante ataque cardiaco debido al susto. Por la misma causa, falleció Natalia, mientras que el pequeño de 3 años, fue a parar en la ruta y un camión de gran porte lo arrolló y su deceso fue inmediato.

Luego de dos días el cuerpo de Guillermo, el conductor, fue hallado en otra zona, la causa de muerte fue por traumatismo de cráneo grave.

Toda una familia de luto, todo un hogar desmembrado a causa de una situación totalmente evitable.

Romy Cubas, hija de Inés, recuerda el fatídico día y asegura que pareciera que todo ocurrió ayer, pese a que el próximo 10 de mayo, se cumplen 22 años del trágico suceso. "Hasta hoy día recuerdo esa noche de terror. Se llevó la mitad de mi familia. Un giro radical tuvimos en nuestra vida", refirió.

Agregó que desde ese día vive con el Jesús en la boca y que cuando se acerca un temporal ya no sale, suspende toda actividad fuera de la casa y le pide prudencia a sus allegados, que no desafíen una tormenta y que no se aventuren porque hay zonas peligrosa, sin señalización.

Explicó que no puede superar la situación, y aseguró que su pedido de alerta a las demás personas no es manía.

"Pido que las instituciones hagan su trabajo y pongan en condiciones la ciudad, que no se tiren la pelota y no se dediquen solo a cobrar y que creen condiciones de seguridad", expresó.

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